Un Secreto en el bosque (12 de abril)

Las aventuras dentro de los libros han sido de gran aprendizaje para Lily, todo lo que su padre le había transmitido sobre la magia y el amor y el maravilloso mundo del tiempo y a través del tiempo, ella lo estaba viviendo poco a poco, paso a paso, de acuerdo a su edad. Esta era la primera etapa del conocimiento de los misterios mágicos.

Al regresar del libro Rojo con letras doradas, les estaba esperando Muriel, una elfa guerrera, compañera de Unai desde su niñez. Fueron criados juntos, y cuando Daniel nació, los tres amigos fueron inseparables. Muriel, al ser mayor que Unai y Daniel, se sentía como una hermana mayor de ambos, y a veces se sobrepasaba en su sobreprotección.

Muriel era experta con la espada Eldur (fuego en islandés), una espada mágica que solo tenía poderes con su propio dueño, es decir, que si otro tomaba la espada de Muriel, esta quedaba como una simple y corriente espada de acero. Ver a Muriel practicando con su espada era un deleite, ella estaba tan unida a su espada que parecían una sola. La espada tomaba vida en manos de Muriel, la luz de Eldur danzaba con las vibraciones mágicas de Muriel, nadie la igualaba en destreza y agilidad. Cuando Unai y Muriel se unían en un propósito de los Elfos mayores, y con Daniel y su Lobo Londrian, los tres eran la  fuerza, la magia y el poder actuando juntos.

Pero hoy Muriel tenía un propósito diferente, estaba allí para transportar a los padres de Lily al bosque de las hadas y de los elfos. Usaría la puerta azul que está dentro de la cascada Gullfoss.

—Veila (fiesta en islandés)!!! —se escuchó decir a lo lejos al Olmo Petur, y Muriel dio un salto entre las ramas y abrazó con mucha fuerza a Petur y dijo:

—¡Silencio! Es un secreto, la agasajada no puede enterarse de nada —Petur sonrió y se disculpó ante Muriel.

—Es que me entusiasman las fiestas sorpresa, y el olor a pastel de frutos del bosque me está inspirando mucho —Muriel sonrió y dijo:

—Tú siempre goloso, Petur.

Muriel bajó de los ramas de Petur y se dirigió a Daniel para preguntarle si había invitado a todos los habitantes de las regiones cercanas al bosque. Daniel respondió con una sonrisa, y le dijo que él y Londrian se encargaron de todas las invitaciones, y que ni una abeja ni una libélula de los bosques mágicos quedaron sin invitación. Además de a los trece tipos de duendes, a las cuatro clases de gnomos, a las tres especies de trols y a las tres variedades de hadas, incluyendo a las hadas de la Aurora Boreal, y a Mia y su ejército de colibríes.

Muriel se puso en pie y con una voz firme le dijo a Daniel:

—¿Qué has hecho Daniel? ¿Has invitado a los trols?

—Sí  —repuso Daniel con un gesto.

—¡¡¡Pero los trols siempre nos han creado muchos problemas y hacen travesuras y daños a los gnomos, Daniel!!!

Daniel, con una cara de sorpresa le dijo:

—Pero Muriel, tú me habías dicho que invitara a todos los habitantes de las tierras mágicas. Me lo tendrías que haber especificado —Londrian intervino y dijo:

—No te preocupes, Muriel. Avisaré a Fenrir (lobo gigante) para que con sus manadas de lobos informen a los trols. Estos no se oponen a las órdenes de Fenrir.

—Está bien —dijo Muriel—. Gracias, Londrian.

Unai se acercó a Daniel y lo saludó como siempre, jugando con los caracoles de su cabello.

—Hola, hermanito —dijo con una gran sonrisa, y éste, con un grito efusivo, respondió:

—¡Unai, mañana es el cumpleaños de Lily!

—Sí, lo sé —dijo Unai—, pero baja la voz. Sabes que es casi imposible guardar un secreto en el bosque, con todos los insectos y olmos comunicativos —Daniel sonrió con ternura y se despidió, porque debían buscar frambuesas para  la cheesecake de frutos del bosque, el postre preferido de Lily.

—¡Es tarde! —gritó Daniel y se montó sobre el lomo de Londrian, y juntos se perdieron de la vista de Muriel y Unai.

Estos fueron a buscar a Andrelas, la gnoma panadera, que estaba preparando los panecillos de queso de reno, los preferidos de Lily. Andrelas era una gnoma muy agradable, siempre cantaba con letras de las antiguas leyendas del norte. Ella preparaba unos deliciosos panecillos con setas, frutos del bosque, frutos secos y con queso de leche de reno, su especialidad.

Al llegar a la casa de Andrelas estaba Richard, el pastelero, haciendo el preparado especial de tarta de chocolates y dátiles, la tarta de Skyr con blueberries y su famosa Slongukaka (o tarta serpiente).

—¡Unai! —dijo el gnomo Richard—. Bienvenidos a mi dulce hogar —y todos sonrieron. Muriel dijo:

—En verdad es un dulce hogar con tantas delicias alrededor —Andrelas le dio un abrazo a Muriel y le mostró cómo iban con la panadería. Eran tantos los panecillos, que todo el bosque quedaría bien alimentado.

Andrelas y Richard les dijeron que era mejor que sobrara y que no faltara, y que como era una ocasión tan especial, se debía celebrar con todas las delicias del bosque. Unai y Muriel se despidieron de los gnomos, porque aún debían de visitar a algunos duendes y hadas para que todo quedara como Xunnia había dispuesto.

Recorrieron el río de las libélulas hasta llegar a los Sauces llorones. Allí visitaron a Dagur, el duende pianista. Él los recibió con tanta euforia que tropezó con Olafur, su ayudante. Todos sonrieron ante semejante barullo que hicieron los dos al caer sobre la batería de Lárus, y a este no le hizo tanta gracia.

—Bueno, amigos, creo que todo está en orden. Los esperamos en el horario indicado —Muriel se despidió también de los duendes porque se acercaba la hora de buscar a los padres de Lily, y los tres duendes continuaron con sus ensayos musicales.

Muriel dio un abrazo a Unai y fue en dirección a las cascadas Gullfoss. Allí atravesó las cascadas y encontró la puerta azul, el camino a través del tiempo. Al ver la puerta azul, Muriel dijo las palabras de pase: “GALDUR VAKNAR” (la magia se despierta, en islandés). Y la puerta azul comenzó a girar de derecha a izquierda como las manecillas del reloj, y una luz resplandeciente cubrió a Muriel y la transportó al Centennial Park. Allí la estaba esperando los padres de Lily.

—¡Muriel! —dijo la madre de Lily—. ¡Cómo has crecido! —y las dos se dieron un tierno abrazo. El padre de Lily conocía a Muriel desde pequeña porque estuvo en las tierras de los francos, donde conoció a Alexius, el padre de Muriel.

Muriel observó la estrella Lupus, y Brya envió un rayo de luz, el cual fue capturado por Muriel en su morral Galian. Un morral que tenía vida y ayudaba a Muriel en los momentos más difíciles. Muriel sonrió a la estrella de Brya, y con un gesto le dijo: “se lo entregaré a Lily, Brya”.

—Es hora de partir —dijo Muriel, y los tres, tomados de las manos y con las palabras de pase, GALDUR VAKNAR, entraron al círculo danzante de la puerta azul para ser transportados hasta las cascadas de Gullfoss.

—Við erum komin (hemos llegado, en islandés) —dijo Muriel. Los padres de Lily recordaban todo el paisaje como si hubiesen sido ayer sus propias aventuras en Islandia, aventuras que ahora era su hija Lily la que tenía que vivirlas.

Los tres viajeros del tiempo se dirigieron al bosque de las hadas y de los elfos, a la casa de Xunnia, donde los padres de Lily serían hospedados. Cuando llegaron al bosque había un gran silencio, todo era tranquilidad y solo se escuchaba el sonido del arroyuelo de las hadas. El padre de Lily preguntó a Muriel:

—¿Y este gran silencio a qué se debe?

—No se preocupen —dijo Muriel—. Es que todo el bosque guarda el secreto de la fiesta sorpresa para Lily. Cada duende, gnomo y hada están trabajando para que todo sea perfecto mañana, el gran día. La asamblea de los Elfos celebrará mañana una reunión.

—¿Entonces Lily no sospecha nada de la fiesta? Ella está ahora con Unai y su madre Kristal y su padre Eivann. Los tres están esperando a Daniel y a Londrian, que fueron a buscar a Ruff, el reno.

Xunnia fue al encuentro de los padres de Lily, y esta los condujo al Olmo Gariff, donde dentro de unos de sus troncos estaba preparada la mejor habitación del bosque…

Todo estaba transcurriendo según lo previsto por los Elfos mayores. Muriel se despidió de los padres de Lily y fue a casa de la familia de Unai. Una vez allí, Kristal invitó a Muriel para la cena: un delicioso pastel de setas con leche de reno endulzado con miel de abeja. Todos reunidos a la mesa conversaron de sus aventuras, y Lily se encontraba muy entusiasmada de poder continuar por el Camino del Aprendizaje. Eivann, el padre de Unai, le dijo a Lily:

—Todo a su tiempo, pequeña. No te olvides, no hay que correr ni estarse quieto, simplemente caminar con pasos firmes y fuertes. Mañana será otro día y ya veremos cuándo deberás continuar con tus aventuras.

Kristal llevó a cada uno de ellos a su habitación, y les dio el beso de las buenas noches, y esta vez con especial dedicación a Lily. La arrulló y le cantó la canción de las hadas del sur, cantos de añoranzas para regresar a la tierra de la Aurora Boreal.

El bosque de las hadas y de los elfos quedó en un silencio profundo, solo las luces de las luciérnagas arrullaban en la noche y el canto de Kristal se escuchaba como un susurro entre las hojas que eran mecidas por una suave brisa…

El Camino del Aprendizaje…

 

Los primeros pasos son siempre los más importantes en toda nuestra vida, asimismo los primeros pasos en el camino del aprendizaje de Lily eran muy importantes. Cuando ella leyó Haz que tu Estrella Luz Brille, sintió la responsabilidad que había adquirido siendo aún tan pequeña, pero como su padre le había dicho, a cada quien le viene lo que puede sobrellevar…

El libro rojo de letras doradas fue escrito por los Elfos, los antiguos habitantes del mundo físico, porque ahora los elfos habitan el mundo del tiempo, donde todo es posible, donde pasado presente y futuro se unen en un eterno ahora.

––Los elfos son nuestros antepasados mágicos ––le dijo Unai a Lily––. Venimos de las lejanas tierras del Norte, más allá de las cumbres nevadas, donde siempre es de día, porque el sol nunca se oculta ––Lily miró a Unai y le preguntó:

––¿Del Polo Norte? ––a lo cual Unai respondió:

––Más allá del Polo Norte, Lily.

El Libro se abrió ante los ojos de Lily, Unai y el hada Eirny, los tres se miraron y del libro salió una voz que dijo:

––Para poder entender hay que conocer. Bienvenidos, mis queridos amigos, los estaba esperando, pueden pasar ––Unai miro a Lily y le dijo:

––Debemos entrar al libro, Lily

_Dentro del libro? _preguntó Lily_

––Sí ––dijo el hada Eirny––, para entender hay que conocer, y si no lo vives tú misma, no puedes entenderlo.

Unai tomó a Lily de la mano y se introdujeron dentro del libro, y en un pizcar de estrellas los dos estaban en un mundo de letras y números, y nuevamente se oyó una voz que les dijo:

––Perdón, ésta es la página de los recuerdos, debemos ir al inicio, donde todo comenzó ––y una vez más el pizcar de estrellas se dio. Unai y Lily se encontraron esta vez en un camino con flores de todos los colores, un cielo azul y una pradera muy verde. Unai recordó el lugar porque ya había estado allí con su madre, Kristal, y su abuela, Marie.

––Éste es el lugar de mis antepasados, Lily, de aquí somos y aquí deberemos regresar en un futuro. Este camino solo lo conocen los elfos y ahora debemos de recorrerlo para que tú aprendas, porque el universo depende de la magia y del amor. La magia y el Amor siempre van unidos, no puede haber magia sin amor ni tampoco amor sin magia, de esto depende que toda la naturaleza continúe su ciclo siguiendo los pasos al Señor del Tiempo. Mis antepasados protegían las tierras del Norte de los intrusos que querían invadir nuestras tierras, porque la luz del sol que está en el norte es la luz que da vida a todos los seres, es el sol central, el sol de soles que todo lo renueva, y es por ellos que muchos quisieron llegar a nuestras tierras, aprovecharse de esa fuerza solar y dominar todas las tierras. El rey de los Elfos envió a los mejores guerreros, arqueros, elfos y elfas para proteger la entrada a nuestras tierras, y también envió a nuestros sabios, escritores, dibujantes y narradores, para poder ayudar a los hombres y mujeres, y enseñarles que todos nos beneficiamos con la luz del sol central, y que todos podían entrar a nuestras tierras si tenían el verdadero amor y la magia en sus corazones. Los humanos aprendieron de nuestros sabios, y así pudieron llegar a nuestras tierras mágicas, pero con el tiempo se fueron desviando del camino del amor y la magia, y ya no pudieron regresar a nuestras tierras. Hubo muchas batallas que se dieron entre elfos y humanos, pero todas fueron muy tristes… entonces, nuestro rey decidió retirarse a un lugar más allá de las montañas nevadas del norte, más allá del polo norte, donde ningún humano podía llegar sin su autorización. Y nuestros guerreros, sabios, escritores y todos los elfos que se encontraban en el bosque se retiraron. Los bosques élficos pasaron de ser visibles a los humanos, a ser invisibles. Todas las enseñanzas de nuestros sabios quedaron como leyendas entre los humanos, cada pueblo contaba una historia de acuerdo a lo que sus antepasados relataban, otros escribían lo que sus padres o abuelos le habían dicho, pero la verdadera historia solo está en nuestros libros sagrados, libros que solo pueden ser abiertos por el verdadero amor y la magia de un corazón tranquilo.

Unai y Lily comenzaron a transitar el camino de flores, y el hada Eirny revoloteaba alrededor de ellos, cuando de repente se oyó un aleteo zumbador, y del lado sur del camino se acercaban los colibríes azules portando cada uno de ellos a un hada en sus alas. El hada Eirny grito de alegría:

––¡Es Mia, es Mia, el colibrí azul! Y con ella vienen las hadas de la aurora Boreal.

El colibrí Mia traía sobre sus espaldas al hada Rachel, un hada que se encargaba de dibujar en la aurora boreal los mensajes de los dioses para los humanos. Si observamos en las noches de invierno, las auroras boreales nos dejan cada noche un mensaje para guiarnos en este camino de aprendizaje, y era Rachel, quien con ayuda del colibrí Mia, y con la música del hada Ona, dibujaba y pintaba en las auroras boreales. Claro que no lo hacían solos, todas las hadas y colibríes que los acompañan en estos momentos son sus ayudantes.

El hada Eirny explicó a Lily que también en la aurora Boreal existía un grupo de hadas que protege a los espíritus de los cielos, es decir, que cuando un alma especial llegaba su tiempo de partida de este mundo, las hadas los llevaban hasta las Aurora Boreal, porque cada alma era como una pequeña estrella verde fosforescente, y desde allí seguía enviando su amor y magia a los humanos. La aurora Boreal es la luz mágica de amor y magia del sol central, y cada vez que un alma especial parte de este mundo, la luz de la aurora Boreal brilla más.

––¿Esto es lo que dice el libro Haz que tu Estrella Luz Brille? ––preguntó Lily, a lo cual el hada Eirny respondió:

––Sí, Lily, pero eso solo se logra en el camino del aprendizaje, cuando el amor y la magia se unen para ser una sola luz

Unai le explicó a Lily que existen los doce códigos de honor de los elfos:

  1. No olvides a tus antepasados (tus padres)
  2. No olvides quién eres, de dónde vienes y a dónde debes regresar
  3. Haz el bien
  4. Deja que tu corazón te guie
  5. El amor se alimenta con amor
  6. Perdonar es amar
  7. La magia y el amor se logra de a dos
  8. Amistad y hermandad es tu prioridad
  9. La caridad no es solo dar
  10. Respeta a todos los seres
  11. No corras ni estés quieto, solo camina con pasos firmes y fuertes
  12. Que la alegría siempre invada tu corazón

Y la síntesis de los doce códigos élficos es el número trece:

  1. Trabaja cada día para hacer brillar tu luz

Ésta es nuestra regla de vida diaria, todo lo que hacemos es guiado por los códigos élficos, para cuando llegue nuestro momento de unirnos a la gran luz, para cuando nuestra estrella luz brille a tono con la magia y el amor.

Lily comenzó a ver la luz del libro y a escuchar los cantos élficos, cantos que narraban una historia sobre una hermosa tierra de luces, en una nota acorde con la naturaleza, y en esos momentos recordó que las hadas cantaban en el bosque de las Montañas Humeantes de Tennessee en la frecuencia 432 Hz, y ésa era la misma que resonaba ahora.

Lily lo veía como si ella misma lo estuviera viviendo. Sentía la fuerza del amor a su alrededor, la magia de ver el pasado, el presente, y el futuro de los elfos. Y todo lo que Unai y el hada Eirny le habían narrado, lo vivió y sintió en esos momentos.

Cuando el canto élfico concluyó, llegaron a la última página del libro, y nuevamente oyeron una voz que decía: Cuando lo vives, lo comprendes; cuando lo comprendes, lo sientes; y cuando lo sientes, el amor y la magia se renuevan en ti. Unai miró a Lily y ésta le dijo:

––He sentido la magia y el amor de los elfos…

El Colibrí Mia, el hada Rachel, y su inseparable compañera, el hada Ona, entregaron a Lily una flor de lis cargada de rayos de aurora boreal. Le explicaron que cuando ella no entendiera algo de los libros, esa luz le daría el entendimiento.

––Es hora de regresar ––dijo Unai. Lily se despidió del colibrí Mia, del hada Rachel y de Ona. Unai tomó de la mano a Lily, y junto con el hada Eirny, la luz del libro los transportó nuevamente al bosque de los elfos y las hadas. Allí les esperaba Muriel, una Elfa guerrera hija de Alexius, un elfo de las tierras de los francos, más allá de la península ibérica…

 

La Flecha Dorada

La Flecha Dorada

El bosque de los elfos amaneció con una hermosa y calma bruma, hoy es el cumpleaños de la madre de Unai, la Arquera Kristal. Y en esta etapa de la vida, cada elfa recibe el logro de su caminar por este mundo. Hoy la Arquera Kristal recibe la flecha de oro, símbolo de la Nobleza de Corazón, ya que ella ha pasado las pruebas de los elfos todos estos años.

Su madre Marie le ha transmitido todas las artes y la sabiduría nórdicas, los dones de la pintura, y además de enseñarle a transportarse en el tiempo y a través del tiempo, también le enseñó a viajar por el mundo de los sueños y a saber guiarse por su corazón. Desde pequeña, su madre Marie le entregó los doce códigos de los elfos, y la ayudó para que ella los viviese cada día para hacer brillar su estrella luz.

Cuando Kristal se enamoró de Eivann, los elfos se opusieron y tuvo que huir a la Península Ibérica. Más tarde, cuando nació el guerrero Unai, regresó a sus tierras, en donde nació Daniel, su pequeño y travieso elfo.

Kristal ha protegido con su propia vida las puertas del Norte, donde está la ciudad de luz, donde siempre es de día.

Hoy ella cumple treinta y ocho años élficos, y por su lealtad y valor recibirá la flecha de oro. Cuando sonó el canto de las hadas del bosque, Kristal se acercó a la asamblea de los elfos con el hada Didi, su fiel amiga y compañera; Xunnia, la Elfa, anunció la entrega de la flecha de oro o dorada.

Frezlam, el elfo mayor, hizo sonar el cuerno del Alce, y Marie, su madre, portaba la flecha dorada entre sus manos. Kristal se acercó a su madre y esta le dijo en su lengua nativa:

––Kristal, te entrego esta flecha dorada de nuestros antepasados: for ære og mot (por tu honor y valentía) ––Kristal, con lágrimas en los ojos, recibió de su madre el tan preciado obsequio.

En medio de la ceremonia se oyó el grito de Daniel, y todos giraron para verlo montado en su lobo Londrian. Daniel bajó del lomo de Londrian y corrió hacia su madre, y con voz agitada le dijo que la gata del bosque élfico estaba dando a luz a sus pequeños gatitos.

––¡Ven, madre, ven! Necesitamos de tu ayuda ––Kristal pidió permiso a la asamblea, y junto con Daniel, montaron sobre el lobo Londrian y acudieron a asistir a la gata que estaba entre flores silvestres y las hadas Blanquita, Dumita y Samita, quienes estaban cantando notas de música solar para calmar a la gata.

Kristal ayudó al nacimiento de los pequeños, que vinieron al mundo sanos y salvos, y la nueva madre se encontraba feliz de ver a sus pequeños entre el arrullo del bosque, con los cantos de las hadas y la música de los insectos.

Daniel abrazó con inmensa ternura a su madre y regresaron a la ceremonia, cuando Kristal bajó del lomo de Londrian, todos gritaron al unísono:

––¡¡¡GRATULERER, Kristal!!!

Kristal se dirigió a la asamblea y a los presentes, y agradeciendo el obsequio con una tierna mirada a Eivann y a sus hijos Unai y Daniel, les dijo:

––El mejor regalo de Amor y luz de la aurora boreal en mi alma son ustedes.

Didi, el hada, comenzó a lanzar las flores de luz dorada y los árboles milenarios cantaron el mantra OM…

Y como ya era de noche, varias estrellas fugaces bañaron el bosque de las hadas y de los elfos con polvo de estrellas fugaces.

 

¡¡¡Mi querida Kristal, que la luz de la Aurora Boreal te ilumine siempre!!!

¡¡¡GRATULERER!!!

Hoy también el hada Didi está de cumpleaños (tante auguri a te 🧚).

 

Lily

Un Alboroto en el Bosque…

¡¡¡Buenas tardes!!! ––dijo Lily al hada Eirny––. ¿Qué sucede en el bosque?

––¡Buenas tardes, Lily, el hada Eirny estaba colocando flores, luces y fragancias aromáticas para preparar una gran sorpresa!

––¡Ya está! ––gritó el elfo Dunn.

––¡Ah, qué bien! ––dijo Kristal––. Daniel traerá los frutos del lago y Durian fue por los gnomos a la cascada.

––¿Pero qué sucede? ––volvió a preguntar Lily, y nadie le respondió. Ésta miró a su alrededor y todos estaban tan ocupados preparando las guirnaldas de flores, las mesas de postres… La orquesta de Tutti, la ardilla, ensayaba unas alegres y bellas melodías; Gustav, el gnomo, preparaba mosto con las frutas frescas del bosque.

»¿Pero… todo esto a que se debe? ––volvió a preguntar Lily, y en eso llegó Daniel saltando de rama en rama, y a los gritos decía:

––¡He llegado primero! ––a lo cual el lobo Dorian le respondió:

––Lo siento, mi querido amigo, has hecho trampa. Yo llevo sobre mis lomos a diez gnomos y toda la fruta y tú vas libre, así que esta carrera no cuenta.

––¡Uf! ––dijo Daniel––. Siempre encuentras excusas.

––Bueno, amigos. Vamos, que ya es tarde y pronto llegará el gran invitado ––dijo el lobo, y cada uno de los gnomos fue bajando con su canasta de frutas frescas: Alwin, Duplim, Erry, Dusky, Lyra, Friola, Betta, Surya, Dafne y Becca.

––¿Quién es el gran invitado? ––preguntó Lily.

––¿No lo sabes? ––dijo Friola 

––Es Unai, el guerrero, hoy es su cumpleaños y los Elfos le entregarán la luz de las estrellas. Cuando un Elfo cumple los dieciocho años se le entrega la luz de las estrellas, porque ha dado un paso hacia la madurez, pero como Unai es semihumano y semielfo, también le entregarán un instrumento musical.

––¿Y cuál es ese instrumento musical? ––a lo cual Becca respondió:

––Dependerá de sus virtudes, y hoy nosotros también lo sabremos. Los Elfos mayores están reunidos en Asamblea para escoger el instrumento musical de acuerdo a sus virtudes de nacimiento, y a su recorrido por estas tierras mágicas.

Kristal, su Madre, y Daniel, su hermano menor, estaban a la espera de su padre, que llegaría de las costas caribeñas en algunos minutos, ya que usaría la entrada al tiempo que existe en esas regiones. Todo iba de acuerdo a lo esperado, la gran sorpresa ya estaba preparada, sólo esperaban al Padre de Unai…

“¡Pum!”, se escuchó en el fondo del bosque, y una luz resplandeciente iluminó durante unos segundos. De esa luz apareció Eivann, el padre de Unai, y todos los presentes fueron a recibirlo con mucha alegría.

––¡Atención todos! ––Xunnia, la Elfa, se aproximó a la Gran Asamblea de Elfos––. ¡Acérquense!

Todos los presentes, Elfos, gnomos, animales, hadas y cada uno de los árboles se reunieron a escuchar a la Gran Asamblea.

Frezlam, el Elfo mayor, hizo sonar el cuerno del alce con el cual llamaba al Guerrero Unai, y éste acudió al llamado volando de rama en rama, cómo le había enseñado el Elfo Durre desde pequeño. Al llegar al centro del bosque, el Guerrero Unai saludó a la Gran Asamblea, pero desde el lado izquierdo se oyó un grito:

––¡Viva mi hermano, el Guerrero Unai! ––y todos gritaron:

––¡Viva! ––Durre miró con ojos de disgusto a Daniel, y dijo:

––Has interrumpido la ceremonia, Daniel ––Kristal, la Arquera, intervino y dijo:

––Lo sentimos, Frezlam, es la emoción de ver a su hermano, no volverá a ocurrir ––Kristal giro hacia la derecha y dijo al grupo de gnomos y lobos––: ¡Y ustedes no apoyen las travesuras de Daniel! ––estos agacharon la cabeza, en cambio Daniel tenía pintada en su rostro una enorme sonrisa, la cual fue apagada por la mirada de su Abuela, la Elfa Marie.

––Prosigamos con la ceremonia ––dijo Xunnia.

––Guerrero Unai ––continuó Frezlam––, hoy cumples dieciocho años humanos, pero sabemos que eres uno de nuestros antiguos. Todo debe retornar a su dueño y hoy te entregaremos la luz de las estrellas para que puedas encontrar tu propia estrella luz, y también tu antiguo instrumento, La Guitt, que te ayudará a sacar lo mejor que llevas en tu corazón. Unai, hoy has dado el gran paso para luchar por hacer brillar tu propia estrella luz.

Dunkan, el guerrero, entregó la Guitt a Unai , y Eirny 🧚, su pequeña amiga, le entregó la luz de las estrellas, y todos al unísono gritaron:

––¡¡¡GRATULERER MED DAGEN!!! ––en la lengua de su abuela materna, Marie––. ¡Feliz Cumpleaños! ––y Lily le dio un gran abrazo a su protector y amigo:

––Happy Birthday, Unai ––y con bombos y platillos, y todo instrumento posible, Daniel y todo el bosque cantaron:

––¡Hoy ha nacido una estrella Luz! ¡Hoy ha nacido Unai! ¡Hoy ha nacido un guerrero! ¡Hoy ha nacido Unai!

Y fue el comienzo de la gran fiesta de luces, danzas y todo tipo de comida. Unai celebró su cumpleaños número dieciocho con toda su familia, y el bosque de Elfos y Hadas… De ahora en más, al Guerrero Unai le corresponderá una labor muy importante: hacer brillar su estrella luz y ayudar a Lily para que la Magia y el Amor no se acaben.

 

 

 

PD: para mi Guerrero Unai. Muy Feliz Cumpleaños, que tu estrella luz te guíe. No dejes de mirar al Cielo.

 

Lily

The Lupus Star

It was Monday and Lily woke up, as always, very early to see the sunrise. She carried the white stone of the Smoky Mountains, and gave her greeting of good morning to Matthew, and thanked God for the beautiful new day.

After getting ready for school, she picked up her bag and went downstairs to have breakfast with her father.

“Good morning, my little one”, he said, and Lily replied:

“Good morning Dad! Where is Mom?”

“She is in the garden with Brya, it seems that today she is not well. She has been very quiet and didn’t want to eat, her heart is slower today. We have already called the vet”.

Lily went outside and Brya stared at her. She was unable to get up, she just wagged her furry tail in joy when she saw Lily. Brya was a black wolf with white spots on the chest and legs, she was beautifully hairy and she was Lily’s companion since she was one year old. Her parents gave her as a present, because Lily loved dogs.

Lily felt much grief seeing her great friend and companion like this, since Brya was very playful, and now, seeing her like that, caused Lily much sadness. Lily’s mother told her not to worry and to go to school, she would be responsible to take care of her until she returned.

Staying at school that day was very long for Lily, thinking about her Brya. When she returned back home, she found Brya in the living room, lying on her bed with her toys at her side. Lily came over and kissed her, and gently stroking her fur whispered: “you’ll be fine”.

Lily’s mother came over and asked her to accompany her to the kitchen, there she told her that Brya’s heart was very bad, and the doctor did not give her much time, now she needed a lot of rest and company in order not to feel alone.

Lily started to sob and tremble, her friend and companion was suffering and she could not do anything…did not want to leave Brya. As soon as she was back home from school, she looked after her with very special dedication and love, as only she could do. She asked permission to her parents to stay overnight near Brya, and she constantly watched her. From time to time, she moved her furry tail to thank Lily for everything that she was doing.

A week had passed and Brya was getting worse, her father told Lily that one year of a dog’s life corresponded to seven human years. Since Brya was eleven, it was actually like seventy-seven human years, which is a fairly advanced age, and she should get prepared to say goodbye to her and thank her for all the good times they had lived together.

Lily threw herself into the arms of her father and began to cry, she felt a sharp pain in her chest and a choking in her throat. In that moment she heard a knock on the door, and Lily’s father went to see who was. When he opened the door, he found Mister Sam Wolf, who he invited to come into the living room. Lily came over and was surprised to see him since she hadn’t forgotten the last time she saw him in the Smoky Mountains.

Sam told Lily’s father that the wolf pack knew that Brya would be gone soon, and wanted her to go back to her home. Brya was adopted by Lily’s Father when, still a baby, she was found wandering in the woods.

Sam Wolf told them that tomorrow he would be waiting at the foot of the Smoky Mountains. Lily’s father said that they would be there, and they saw him off. Sam said good night to Lily, and she answered him with a gesture, since she could not articulate a single word. Lily spent the night near Brya, and she did not leave her at any time.

It was Saturday and this time Lily did not go to watch the sunrise, and she felt such sadness that she did not want to leave her friend. After breakfast, Lily’s father arranged everything for the trip. They placed Brya in the back of the truck with her plaid blanket, her pillow and toys. Along the way, Lily was constantly watching Brya, who was breathing with more and more difficulty, and she gave only an occasional glance towards Lily and closed her eyes again. Meanwhile, Lily sang lullabies, since Brya liked them a lot, but this time Brya did not show signs of listening; Lily touched Brya’s chest and her heartbeat could still be heard, but very weakly. Lily began to stroke her fur and kissed her snout and told her how much she loved her and how grateful she was to her for all her love and affection.

Lily’s Father called and said:

“We’ll be there in ten minutes”.

And so it was. When they arrived at the foot of the mountain, Sam was waiting for them. He helped them to carry Brya and entered the forest to the Mysteries of the Mountains. After a twenty minute walk, they reached a small stream bordered with little flowers, autumnal dry leaves, and huge trees. Sam told them to leave Brya near the stream, and they did so. Brya was not breathing well and her heartbeat was difficult to hear. Lily said goodbye to Brya with a hug, and sobbing, she told her that she would always be in her heart. Sam explained to Lily that wolves have a special place in Heaven, that all the wolves’ souls are sparkles of light in the Great Lupus Star, a very beautiful and brilliant constellation. When a wolf dies, forest fairies guide him to the Devas, who are the Magical Guides of animals and plants. They are responsible for guiding their souls. Lily was ecstatic, and between her pain and surprise, she could only nod with her head, showing that she understood what it was going to happen.

After this explanation, they saw how Brya took her last breath, and Lily clung to her Father. Then they saw some littles lights with wings coming out from the trees and leaves. They were the fairies of the forest who surrounded Brya’s body and danced around her. Less than ten minutes later, a very intense blue light came out from Brya’s body and began to dance following the rhythm of Fairies’ song. Lily had her eyes wide-open, watching everything that was happening. Then the blue light approached Lily and surrounded her, illuminating her, and the sadness which Lily was feeling disappeared, and Lily felt a great peace and joy. The blue light began to swirl through the woods and the fairies went along, and Lily began to follow the light, and in that way she was playing with Brya’s light for a few moments when the Magic of the woods let Lily smile again with her beloved friend.

Sam approached Lily and told her it was time to say goodbye. Lily put her hand over her heart, looked at Brya’s light and said:

“I will carry you with me forever!”

The blue light surrounded Lily for the last time, and fairies carried her to the starry sky. Lily didn’t miss one second of that magical moment, until she could no longer see Brya’s light, and at that precise moment, the whole constellation of Lupus was seen, even brighter than before…

Lily did not want to stop looking at the sky, and she also sought Matthew’s star, telling it all that had happened. She put her hand on her heart and said:

“Matthew, you too will see Brya’s star”.

Lily’s father hugged her and told Lily that they had to go back, they said goodbye to Sam Wolf and Sam looked at Lily and said:

“We’ll see each other soon, my little one”.

When they were back home, Lily kept looking at the sky thinking about Brya and Matthew, her best friends and companions, in all their adventures. Lily closed her eyes and whispered:

“Brya and Matthew, I will see you in my dreams”.

 

 

The dream of Patrick, the moose(Elk)

 

Patrick was a moose living in Munich, Germany. Since his childhood he dreamed to do great things in his life: to be a hero, to be able to help many people and, above all, fulfil his great dream of pulling Santa’s sleigh.

His friends made fun of Patrick because of his dream and told him that a moose could not pull Santa’s sleigh, only the reindeers could do that. Patrick always told them that he did not see the difference between a moose and a reindeer: “We are almost cousins” and all his friends laughed at his words.

When he came back from school, Patrick, the moose, told his mother he had a dream and all his friends teased him. His mother gave him a kiss and said:

“My son, if you have a dream, you must believe in it and do everything to fulfil it. No matter how long it takes you, the important thing is to fight for your dreams”.

Patrick grew up and became a great and strong moose, he stood out for his joy, joviality and, above all, because he sought always to do good for others. He never forgot the advice of his mother to fight for his dreams, and that is why he made a big decision: to make a great trip to the North Pole.

Patrick the moose started to make all the preparations for this great adventure. With a map in his hand, he traced all the way he had to travel from München to the North Pole: München – Frankfurt – Hamburg – Copenhagen – Gothenburg – Stockholm – Tromsø – Kaffekluben Island, and from this island to go over a distance of 707 kilometers till the North Pole. Patrick prepared his backpack with tender stems, carrots, hazelnuts and a good ration of chocolate.

Hmm… Do moose eat chocolate? Well, Patrick loved chocolate! Oops! I almost forgot, Patrick also took his passport, his mother always told him that it is very important for a traveler to have his documents updated. But do moose need passport? Oh yes! Patrick, the moose, had his passport in order, a fully packed backpack and all the enthusiasm to achieve his dreams.

He left his home with his mother’s blessing. She, as always, told him to be very careful, and to be attentive to his heart, so he could know how to choose his friends:

“My son, the heart never fails. Follow your heart and you will find your dreams”. This made Patrick start the trip with more confidence.

He went to the train station and bought the ticket to get to Frankfurt. Once on the train, he took out his travel map. A child was watching him from the front seat, but Patrick continued studying his map, until the child got near him and asked him where he was going. Patrick told him about his dream and the child gave him some chocolate cookies for the trip:

“You will need them” the child’s mother said, greeting Patrick and she wished him good luck for his journey to the North Pole, and then they parted and the moose continued his journey to Frankfurt.

When he arrived in Frankfurt, Patrick took a walk around the city and began to look for his friend, who lived there, whose name was Igor and who was a moose like him. Patrick told him everything he had planned to reach the North Pole. Igor was so excited that he also wanted to join him and, after having hesitated whether to let Igor come with him or not, because his friend was very naughty, Patrick had no choice and had to accept it, because Igor insisted very much.

In the early morning they took the train to Hamburg. Igor wanted to see the itinerary on the map, and they studied the best way to reach their destination. A train officer approached them and asked them for the ticket. Patrick showed his but Igor, in the excitement of the trip, had left his at the station. The officer stopped the train and they both got off, because Patrick was not going to leave his best friend alone:  this is why  you have friends, in good times and in not so good ones.

They walked to Hamburg, by luck there were only a few kilometers left. Igor was very hungry and thirsty, but Patrick still had some chocolate cookies left, so he offered him some and they both tasted them with pleasure. After that, with  stomachs refilled, they found the station and discovered that they still had three hours until the next train to Copenhagen, Denmark, would leave.

They strolled through the city, visiting its wonderful harbour, and enjoying the pleasant walk to get to a place where they could see the city’s motto: “That freedom, achieved by ancestors, can be kept by descendants with dignity”, which greatly inspired Patrick to follow the path towards his dreams.

It was now time to board the train and this time they both had passports and tickets in their hands and got prepared to jump on the train. The journey lasted five hours and twenty-eight minutes, so the two friends could catch up on their adventures along the way. The train started and Patrick drew a portrait of his mother, who always supported him in all his dreams and would not let him give up. Igor told Patrick that he was working on a tourist site, where he guided children around the city, that it was very fun, and the children treated him very well. Patrick said he wanted to spend the rest of his life in the North Pole helping Santa Claus, even if that would surprise his mother very much. But for him, helping Santa Claus was one of the best things he could do for children’s sake.

The hours went by and they reached the Neumünster station, then passed through Flensburg, Fredericia, and finally they reached Copenhagen, Denmark. The official stamped the passports: “Prum” you could hear the stamping noise, and with a smile on his face he told them:

“Welcome to Denmark, enjoy your stay, even if I don’t know what you two moose are doing here”. So Patrick explained his dream to the officer, and he said that he knew a friend who could help them, and gave them the directions and wished them good luck.

The two moose went to the place where they had to wait for the

officer’s friend to arrive. When they arrived, they rang the bell and a burly man with a very hoarse voice came out and asked them:

“Who are you?”

“We are Patrick and Igor, the train officer sent us here to speak to Mr. Bär”. He let them inside into a waiting room and after few minutes, a huge white bear very hairy with a red vest appeared.

“Good afternoon, gentlemen” said Mr. Bär, to whom the two moose answered:

“Good afternoon!”

“I heard that you need help to go to the North Pole.

“It is so” answered the two moose.

“And what is the purpose of your trip?” asked the bear. Patrick said he was going after his dream, which was to help pull Santa’s sleigh. Mr. Bär could not help it and made a great exclamation:

“What! A moose pulling Santa’s sleigh!! It’s very odd and unexpected. You’re mistaken, boy. I think you have made a long journey in vain­­” and he could not contain himself and started laughing.

But Patrick, very determined, stood in front of Mr. Bär and said:

“Have you ever had a dream when you were little? Have you ever had to follow your dreams even if they seemed impossible?”

Mr. Bär remained silent and thoughtful for a moment, looked at Patrick and with a smile on his face said:

“Yes, boy. I also had big dreams and didn’t fight for them, so I’ll help you to fulfil yours. I’ll give you a map that will take you to the North Pole.”

“I already have a map” Patrick said and showed him his map. The bear said:

“This is a map that will take you to Greenland, but the North Pole isn’t on any map, it’s a magical place, which only certain travelers have seen and known. There Santa Claus lives with his wife and all the magic elements of nature: fairies, gnomes, elves… They help him to spread magic in the celestial chariot, that’s his magic sleigh,  pulled by the best reindeers, chosen by Santa personally. There’s the Snow Queen with the Spirit of Christmas, helped by the Lord of the Winds, who is responsible for sending  snow with magical star dust, the invisible spirit of love that fill the world with magic at Christmas time.

The two moose were left open-mouthed listening to every single word of Mr. Bär, who, after these explanations, took a map of medium size out from one of the drawers of a desk that was in the waiting room, and when he opened it, the aurora borealis’ lights came out, and the two moose jumped back in surprise. The bear told them that when they needed light on the road, they should open the map, and this would show them the right way to go. He also gave them some tips on how to get there faster, as time was passing quickly and Christmas was getting closer.

Mr. Bär wished them good luck on reaching their destination, and told Patrick that if he believed in his dreams, he could fulfil them:

“Never give up believing in yourself, boy”  the bear told them, and he said goodbye to the two moose.

Patrick and Igor set off to catch the ship to Gothenburg. The two moose got on board and enjoyed the beautiful scenery. It was getting colder and colder, so Patrick pulled the scarf his mother wove more tightly. When they arrived at Gothenburg, they had to wait for the next ship, which would take them to Stockholm, Tromsø and finally to the Kaffekluben island.

They passed by each of these cities, and although passengers stared at the two moose with strange looks, sometimes asking if they were lost, and the moose told them the destination of their journey. Some smiled, while others said they were two crazy moose chasing after an impossible dream, but this did not stop Patrick because he believed in his dreams and, above all, had the blessing of his mother to get to his destination. Igor wanted to give up many times, but Patrick would not let him, and as he did not want to leave his friend alone, remained with him.

They were already near Kaffekluben, which they could see from the ship, and the captain announced that they would be arriving in a few minutes. Immediately after stepping on the ground, the two moose walked into a cafe for a delicious cup of hot chocolate and gingerbread cookies, because the cold was becoming more and more intense.

The two moose were very happy to be close to their destination: there were only 707 kilometers from reaching the North Pole, and Patrick’s dream  coming true. They filled his backpack with more chocolate, carrots and cookies, and prepared to travel following the map given to them by Mr. Bär.

They walked on the ice, and when they seemed lost, Patrick opened the map where the aurora borealis’ lights indicated to them where to go. After traveling half a day and tired of walking, they decided to take a break and eat some chocolate bars to regain energy. Patrick told Igor that it would be better to resume the journey to arrive as quickly as possible to their destination.

After they took a few steps, they found Pingüi and Mingui, the twin penguins, who were back home after a long journey from Patagonia to the North Pole. Igor said hello and the penguins gave them a funny greeting waving their fins. Pingüi told the two moose:

“Hello fellows, where are you going with such determination, and what is the purpose of your trip?” Patrick told them his dream and the entire journey they had done so far. Mingui said they knew someone who could help them to reach their destination faster. Both the moose and twin penguins headed toward a pine forest. But how can a pine forest exist in the middle of this frozen territory? Well, when you enter Greenland, many magical things happen, as long as you believe in it. And all who were there believed in magic.

They walked for about twenty minutes and arrived in front of a huge pine tree with a hole in it. In that hole there was a door carved with symbols that the moose did not know. Pingüi said they were runic symbols which had been there for a long time, he could not say how many years. They knocked on the door, and, when it was opened, a black wolf came out to deal with them. Mingui asked for Lupus Freilan and the black wolf let them into a brightly lit room and asked them to wait for a moment. Five minutes later, a huge white wolf entered the room and greeted them:

“Good evening, gentlemen”. The two moose and the twin penguins answered in unison:

“Good evening!”

Lupus Freilan asked what their visit was for, and Patrick told him all about his dream and the great journey on wich they had been. The white wolf remained silent for a few minutes while he was thinking, then he looked at the visitors and, especially to Patrick, said:

“Well, boy, what I can do for you is to help you through the forest of white pines, where time and distance are not measured. You’ll do in hours what it would normally take you many days. That’s the magic that surrounds this forest, where only those who believe in the Great Magic of Christmas Spirit can come in”. After that, the white wolf made preparations to leave immediately, because it would be very soon be Christmas, and there was no time to lose.

Everybody was ready for the new adventure: Patrick, Igor, Pingüi, Mingui and Lupus Freilan. They walked into the depths of the white forest with the feeling that their steps were faster than they seemed to be. The white wolf explained that there everything was much faster and within a few hours they would come out of the forest. When Patrick opened the map to find out where they were, the light indicated that they had reached the North Pole. Lupus Freilan and the penguins said goodbye to both the moose and wished them good luck.

The two moose remained alone in the middle of nowhere, because there was absolutely nothing there, so they opened the map again and again the map indicated that they had arrived at their destination. But there was no trace of  Santa Claus’ house, fairies, gnomes or elves. Nothing. There was not a soul there, it was a just desert of ice.

Igor’s disappointment was very great, and he told Patrick:

“Such a long trip for nothing! We’re in the middle of nowhere! Patrick, I can’t believe that we have travelled thousands of kilometers to get nowhere”

Patrick replied:

“We’ve done something wrong, the map indicates that we’re at the North Pole”.

They consulted the map again, but this still indicated the same thing. Igor began to get nervous, he was very cold and very tired, so Patrick told him he would make a fire with magic sparks, which they had received from Mr. Bär and could be lit up even on a block of ice, and they would have to spent the night there waiting for some miracle to happen. He felt in his heart that they were in the right place and that they should wait.

Night came and the aurora borealis was becoming more intense. Patrick was fascinated by the spectacle of nature: energy, lights, colours and, above all, a special magic that started to surround the place. At midnight, the moose prepared to rest, but with so much light they could not. Unexpectedly they heard a tinkling of bells over and over again, they looked around and saw how the glow of the aurora borealis permeated the whole place, and how a few small lights spun around and went from one place to another. Suddenly, in the blink of an eye, some beautiful and colourful houses decorated with Christmas arrangements, lights and lamps, began to appear. Beautiful houses with their chimneys appeared increasingly, and gradually a beautiful little village, all adorned with the wonderful Christmas Spirit, became visible. Igor could not help being astonished and was jumping with joy to see the small village of Santa Claus in front of his eyes. Patrick went walking into the middle of the village until he arrived in a place, where there was a sign saying: “Only for Santa’s reindeers”.

He went into the barn and saw three elves caring for six big, beautiful and strong reindeers. He approached them and said hello to elves Weilly, Wailly and Willey. The three elves were responsible for the special care of the reindeers who would pull the sleigh this Christmas. The sleigh was in care of the great elf Wunorse Openslae, who was the designer of  the magic sleigh and took charge of ensuring that everything was in its exact spot for Santa Claus’ big trip on Christmas Eve.

Patrick was very excited and told the three elves all about his dream and his journey to the North Pole. The elves started laughing nonstop, and every time they saw Patrick, looked at each other and said, “A moose who wants to be a reindeer!”. In that moment Wunorse came and asked what was going on, so the elves told him Patrick’s story. The great elf looked at him and said:

“Oh boy! I designed Santa’s magic sleigh myself, and this is pulled by reindeers, who are chosen for having received  special preparations. A moose is not ready for this trip, so I’m sorry, your trip was in vain”.

Patrick and Igor stayed silent at those words and could only give up, but when they left the barn, they went to Santa Claus’ house, in a last attempt to achieve his dream. They knocked on the door and a gnome opened it. He was a gnome who had a hat with red tips, round face and long beard down to his knees. He wore a green jacket and a red pants with white boots. Patrick asked permission and entered a room, where there was a large fireplace fully decorated with garlands, lights, stars and wild pine’s flowers. There was a staircase that lead to the second floor, where you could see Santa Claus on a wooden desk. The gnome, called Reunald, told them to wait a moment, the Santa would meet them in a few minutes. The two moose sat in a huge green armchair, and Patrick began to observe the wonderful place: the lights, the garlands, the coloured candles and a huge crystal chandelier. The whole house was wooden and there was a delicious scent of cedar, besides the scent emitted by the pine and wild fruits below. That beautiful Christmas tree reminded him of his home in München. While Patrick was flying with his thoughts, they heard some footsteps descending the stairs, it was Santa Claus who greeted the two moose with a huge smile.

“Good evening, boys. I was waiting for you. My great friend, Mr. Bär, told me you would come today. How can I help you?”

Although Santa knew Patrick’s dream, he would rather prefer that he prefered that Patrick personally tell him about it. So, Patrick told him everything, about his dream and the journey to reach the North Pole. Santa Claus listened carefully and said there was the tradition that his sleigh had to be pulled by reindeers, that he had never had a situation of this nature before, and so that he had to think about it and take this to the North Pole Council, where he would convene an emergency meeting.

All the North Pole was in a huge uproar, because there was little time until Christmas and this assembly was not of the plans. However, everybody respected Santa’s decisions, so in the blink of an eye everyone was seated in Santa’s huge hall. The last ones to arrive were Patrick and Igor, while Santa Claus seated with Mrs. Clause at his side.

Santa Claus began the assembly and, as they all knew what it was about, they resolved to vote. The elves approached Waldemir, the chief toys’ maker, and told him that this had never happened, but since it was a dream, they had to give him a chance.

Gnomes spoke with Hirandiall, his counselor and magical guide, and agreed with Waldemir.

Fairies shook their wings and went to talk to Sarabella, their princess, and said they should take into account that it was Patrick’s dream.

Wunorse, sleigh’s designer, said it was impossible:

“The sleigh was constructed to be pulled by reindeer. It’s impossible! A moose can’t do that. This’s my last word”.

Gutemfulgor, the guardian of the secret of Santa Claus’s village, thought about it for a moment and said:

“If the moose’s able to pull the magic sleigh, we should grant his wish”.

Santa Claus intervened and said:

“Christmas Spirit is to fulfil  dreams, so we must give an opportunity to Patrick, the moose”.

Mrs. Claus approached Patrick, stroked his beautiful horns, looked at him tenderly and said:

“If you believe in your dream, you will achieve it. I believe in you Patrick” and gave him a kiss.

Wunorse grumbled, but accepted the decision of the assembly to give an opportunity to Patrick. The elves Weilly, Wailly and Willey took Patrck and Igor to the barn to prepare him for his first flight. Patrick was nervous, but happy to have this great opportunity.

Everyone went out into the village’s streets. Wunorse brought the magic sleigh, the three elves brought the six reindeers and Patrick, the moose, too. Everything was settled and the sleigh prepared. Santa Claus sat on the sleigh and asked the fairy princess, Sarabella, to cover Patrick with shooting stars’ dust, which would help him to fly. Mrs. Claus asked the reindeers:

“Are you ready?­­”

They answered with a yes all together. And Patrick answered affirmatively.

“Here we go!” Santa Claus gave the order. Randy, Landy, Wandy, Durtill, Furtill and Tristill began to move, and as Patrick was at the end, he also obeyed the order, but could not keep up with the reindeers’ rhythm and made Santa Claus brake abruptly and collide against a mound of snow. Santa Claus drove the sleigh to the village’s strip and told everyone:

“Let’s try it again!” and he gave the order of departure: “Fly!”

The reindeers began to pull the sleigh, and although Patrick did it too, they lost their balance and crashed, this time against the toy store. Mrs. Claus came over and stroked Patrick, gave him a portion of magic carrots she prepared herself and said:

“You must believe in yourself, don’t forget. If you don’t believe in yourself, you won’t achieve your dreams” she smiled tenderly and Patrick felt very strong.

Wunorse approached Santa Claus and said:

“It’s not good that we’re endangering the reindeer for a moose and his impossible dream. This should be the last chance”. Santa knew that Wunorse was right and nodded. It would be the last chance. Igor got close to Patrick and told him:

“I believe in you, my friend. You can do it­­”. Randy, the most experienced reindeer, told Wunorse that, as Patrick was very strong, it would be better to put him in front of everyone. Wunorse did not want to listen to him, but Santa Claus accepted the suggestion of his big friend Randy and they did so. Now, Patrick went before all the reindeers and felt the great responsibility which was on him. He looked at the sky, the Great North Star, and asked with all his strength to Christmas Spirit to grant him the miracle of flight.

Everyone was back in position. Santa Claus held the reins of the sleigh, and the reindeers were ready, as was Patrick the moose was. Before Santa gave the order to Randy, he told Patrick:

“Have faith, my boy, you can do it!­­” and they heard Santa’s voice saying: “Fly, guys!”

Patrick began to run with all his strength, with his eyes looking at the North Star. Suddenly, he felt his body floating slowly, and going up more and more. And he did not stop to running …

Everyone in the village shouted with joy. Mrs. Claus and Sarabella smiled at the miracle. Santa Claus said:

“Very good, guys, keep going! Patrick, you’re doing it very well. You did it, my boy, you did it”. Patrick felt his body floating and freely flying through North Pole’s night sky, and in his heart he told his mother: “I did it Mom. I achieved my dream”.

Igor could not help jumping and screaming, so that Patrick could hear him:

“You did it, my friend, you did it!”

Santa Claus ordered Patrick and reindeers to go back to the village, and they did so. They slowly descended and landed on the white snow. Santa Claus said:

“It was a perfect landing, Patrick”.

Everyone ran to congratulate Patrick, the first moose to pull Santa Claus’ sleigh. Even Wunorse congratulated him and the three elves gave him an enthusiastic hug, while saying:

“We didn’t believe you could do it, but you did it!” Wunorse said:

“Now it’s good for you to rest, there’s much to be done and there’re only a few days till Christmas”.

The day before Christmas Eve came, and Santa’s sleigh was loaded with all the toys that children had asked for in their letters. He also took with him the shooting stars’ magic dust, to sprinkle it around the world and to make magic, love and faith stay in the world. The reindeers were at their positions and Patrick the moose was in the front. Santa Claus gave the order:

“Randy, Landy, Wandy, Durtill, Furtill and Tristill –and gave a smile to Patrick and said-: “Onward!”

The six reindeers, along with Patrick, started running with all their strength, and in an instant they were flying through North Pole’s night sky. The sleigh was lit by aurora borealis’s light that the fairies had placed on the reindeers’ and Patrick’s bells shooting stars dust, and as they were moving away, you could see them like shooting stars, traveling across the sky.

This was how Patrick, the moose, managed to fulfil his dream of pulling Santa’s sleigh, and so you can also achieve your dreams, even if you think they are impossible. You just need to have faith and be filled with Christmas Spirit. I invite you to look at the night sky on Christmas Eve. If you believe in it, you will see Patrick, the moose, pulling Santa’s sleigh.

 

Merry Christmas to you all!

El Guerrero Unai

Tomados de las manos, Lily y el guerrero Unai, con la guía del hada Eirny, fueron hacia el bosque misterioso de las hadas y  de los elfos, pero Lily observó que cerca de las cascadas Gullfoss no había árboles, y le preguntó a Unai:

––¿Dónde está el bosque?

––Nos encontramos en el cañón del río Hvitá, en el suroeste de Islandia, uno de los ríos más peligrosos de este país ––le explicó Unai––. El bosque está justamente aquí para que su acceso no sea fácil, y es invisible a los ojos porque muchas veces se les dio la oportunidad a los humanos de visitarlo y lo profanaron. Ahora solo es aceptado aquel que es digno de entrar en el bosque, pero siempre debe ir acompañado de un guía y su protector, ya que en este bosque no solo están los duendes, las hadas y las almas de los árboles y los animales mágicos, también habitan los trols y los elementarios, que son distintos a los elementales de los árboles, de las piedras o de los animales. Al contrario que estos, los elementarios son fuerzas negativas que quieren que la magia y el amor se acaben para dominar este bosque y todos los bosques mágicos del planeta. Los trols son fuerzas negativas en forma de ogros que persiguen a los duendes y los gnomos, y molestan a los niños para que no crean en la magia. Existen varios tipos de trols, unos son amigos y otros enemigos. Yo estoy aquí para protegerte de ellos, y el hada Eirny para guiarte, pero tampoco debes olvidar lo que llevas en tu bolsa naranja. Cada elemento que se te entregó, te ayudará en algún momento del camino, así como lo hizo la lámpara Alim que te otorgó el hada Shampillom.

Lily se aferró más a las manos de Unai y continuaron su camino, el Guerrero Unai percibió cómo Lily lo observaba de vez en cuando, y esta le preguntó:

––¿De dónde vienes, Guerrero Unai? Me habías dicho que eres de la península ibérica, ¿pero podrías contarme cómo has llegado hasta aquí? ––el Guerrero Unai comenzó a narrarle parte de su historia.

––Hace nueve mil años apareció Marié, un ancestro de mi abuela, y con ella el de mi madre, que era una elfa. Esta es la primera mujer que dio origen a nuestro linaje, que parece haberse originado exclusivamente en Europa, más concretamente en Alemania. Esta rama dominó la Europa Atlántica, perteneciendo a este linaje una parte de la población de Escocia y Gales, y también una parte de la población de Islandia, que recorrió la costa Atlántica, desde Noruega hasta Portugal, y de allí a la península ibérica y los países del mediterráneo. Mi padre es humano y se enamoró de mi madre, que es una arquera élfica de la península ibérica. Los elfos no permiten la mezcla entre humanos y elfos, pero el amor de mi padre era tan grande que la raptó y se la llevó por las costas españolas, y ahí nací yo, mitad humano y mitad elfo. Después mi padre regresó con mi madre junto a su familia, los elfos tuvieron que aceptarlo, y como mi padre es constructor, se convirtió en el constructor jefe de los elfos. Él viaja mucho, porque a veces lo necesitan en distintos lugares del planeta para la construcción de los bosques mágicos. También tengo un hermanito, se llama Danielle, y es más elfo que humano, siempre va montado en un lobo, su gran amigo llamado Londrian. Conocerás a Danielle y a su lobo, son muy traviesos, debes estar atenta y no solo tener cuidado de los trols y los elementarios, sino también de las travesuras de Danielle.

»Yo tengo las habilidades de la construcción y el diseño de mi padre, y las habilidades en el arco que me fueron enseñadas desde pequeño por mi madre. Aunque mi madre dice que soy excelente con el arco, disfruto mucho diseñando los bosques, con sus elfos y magias, un arte que me hace volar por otras dimensiones dentro del propio bosque.

Luego de oír el relato de Unai, el hada Eirny les avisó que habían llegado al portal mágico. Se detuvieron y buscaron la piedra de Gunnar, el gnomo guardián de las llaves mágicas del bosque. Unai dio tres golpes a una piedra y se oyó desde su interior:

––Hver kallar? (¿quién llama?)[1].

––Soy yo, Gunnar ––dijo el Guerrero Unai­­––, estoy aquí con el hada Eirny y Lily. Hemos llegado.

––Að lokum! (al fin) ­­––dijo Gunnar, el gnomo, y del interior de la piedra salió un gnomo con un gorro rojo puntiagudo, barbas blancas, saco azul, pantalones marrones, y unas botas blancas y peludas. Llevaba un cinturón del cual colgaba una bolsa de cuero marrón, y medía unos quince centímetros. Gunnar saludó a los tres viajeros:

––Velkomin! (bienvenidos). Los estaba esperando desde ayer.

––Tuvimos un contratiempo con los vórtices ––respondió Unai.

El hada Eirny se acercó al gnomo Gunnar y revoloteó a su alrededor, y Gunnar, sonriendo, saludó al hada. Esta se acercó a la nariz del gnomo y le dio un beso. Gunnar sonrió y dijo:

––¡Me haces cosquillas! ­­––y todos sonrieron también. Pero al gnomo no le gustaba perder el tiempo y les dijo a los chicos­­––: Vamos a lo que nos interesa ––sacó de la bolsa de cuero que llevaba en su cinturón una llave dorada y pidió a Unai que usara su flecha mágica, la flecha que su Madre Kristal le había obsequiado. Esta flecha la habían fabricado los Elfos, y podía recorrer kilómetros sin ser desviada por nada ni por nadie, podría incluso abrir los portales de protección de los bosques. Unai pidió a Lily que soplara la flecha y se concentrara en el bosque mágico de Gullfoss. Esta así lo hizo, y a una señal de Gunnar, el guerrero Unai disparó la flecha en dirección al sur. Cuando la flecha fue cayendo, se vio como si atravesara una luz verde transparente, y poco a poco fue apareciendo ante ellos el bosque mágico de las hadas y de los elfos.

Gunnar le dijo a Lily que debían esperar unos minutos a que cristalizara todo el bosque, y él abriría con la llave que tenía en las manos el Camino del Aprendizaje. Lily se quedó reflexionando por unos minutos sobre lo que el gnomo le había dicho, y cuando menos lo esperaba, cristalizó ante ellos una puerta de madera que tenía tallados en la parte superior dos leones y un árbol. Gunnar le explicó que los dos leones eran los guardianes de la puerta, y que el árbol representaba la sabiduría del bosque. Gunnar introdujo la llave en el cerrojo, y al girarla, la puerta se abrió ante ellos. Desde allí se podía divisar un camino en medio del bosque con unos faroles a ambos lados del camino. Pero era un camino muy diferente al cual Lily estaba acostumbrada, porque el camino estaba hecho de libros. Libros grandes, medianos, pequeños… eran tantos que no daba para hacer la cuenta. Unai, el hada Eirny, y el gnomo Gunnar, miraron a Lily y le señalaron el camino que debía empezar a recorrer. Gunnar le dijo a Lily:

––Aquí aprenderás sobre la magia y el amor a los demás, pero debes tener cuidado, porque las fuerzas negativas de los elementarios y los trols no querrán que lo hagas. Usa lo que llevas dentro de tu bolsa naranja, y el guerrero Unai y el hada Eirny estarán  contigo para ayudarte y protegerte. Así se despidió el gnomo Gunnar, anhelándole mucha suerte en su travesía.

En ese momento, y acompañada del guerrero Unai y el hada Eirny, Lily comenzó a dar sus primeros pasos en el Camino del Aprendizaje. Aunque este camino debía recorrerlo con la ayuda de sus dos amigos, dentro de ella sabía que todo dependía de su valor, continuidad de propósitos y, sobre todo, no dejar de Creer nunca en la Magia y el Amor. Sacó de su bolsa naranja un poco de Polvo de Estrellas y lo lanzó sobre los tres, porque Antares, el unicornio azul, le había dicho que cuando necesitara valor para empezar una tarea, debía rociarse con polvo de estrellas, y estas, con su brillo y luz, la ayudarían.

Así fue como Lily dio su primer paso hacia el bosque mágico de las  hadas y de los elfos, y paso a paso fue llegando al primer escalón de libros, de color rojo y letras doradas. Ella lo miró y se asombró al leer el título: “Haz que tu Estrella Luz Brille”…

[1] Gunnar habla en su idioma, el islandés.