Una Estrella para Matthew

Al terminar Octubre, Matthew debía de regresar a casa, sus padres lo esperaban en su ciudad natal. Lily amaba los paisajes de desiertos y floresta e imaginaba estar allí cuando Matthew le describía sus lugares favoritos. A Matthew le encantaba caminar por esos lugares tan únicos y mágicos, observar el atardecer con los arreboles de tonos naranjas y amarillos, y lo que más Amaba Matthew eran las estrellas. Podía quedarse horas extasiado, mirando cada una de ellas y todas al mismo tiempo. También esperaba con ansias ver una estrella fugaz y que su polvo de estrellas cayera sobre él.

Matthew perdía la noción del tiempo cuando estaba fuera, hasta que su Madre lo llamaba para la cena, si no fuera por ello, él seguiría en su nube de estrellas.

A Lily no le gustaban las despedidas, pero era algo que se debía de hacer, le dijo su Padre. A la mañana, siguiente Matthew y Lily se despertaron muy temprano para poder disfrutar la última mañana juntos, prepararon el desayuno preferido por los dos niños: waffles de chocolate con yogurt y frutos del bosque.

—¿Qué mejor desayuno que éste? —dijo Lily—. Y en la mejor compañía.

—¡Sí! —respondió Matthew—. ¡Una Estrella Fugaz y un Dragón desayunando juntos! —y los dos niños soltaron una risa de complicidad.

El Padre de Lily se acercó a los niños y los saludó:

—¡Buenos días, niños!

—¡Buenos días! —respondieron al unísono.

—¿Preparados para la partida?

—¡Sí! —respondieron, y se echaron a reír, aunque en sus miradas había una luz de tristeza por la separación.

Ya listos con la mochila de Matthew y los obsequios de Lily para los padres de Matthew, se dispusieron a colocar todo en el carro.—

¿Todo listo? —preguntó el padre de Lily.

—Sí —respondió ella.

Los niños se despidieron de la Madre de Lily y subieron al carro, en el trayecto al aeropuerto hubo mucho silencio, Lily tenía un nudo en la garganta que no la dejaba gesticular ni una palabra, y Matthew, que iba en la parte trasera del carro, observaba los paisajes maravillosos de Tennessee.

Llegando al aeropuerto, fueron a hacerlo todo para que Matthew pudiera abordar con tranquilidad. Pasaron algunos minutos y se escuchó la llamada para el vuelo a Salt Lake City, donde Matthew debía viajar.

El corazón de Lily comenzó a acelerarse y las manos le sudaban. El padre de Lily les dijo:

—Niños es hora de un hasta pronto, porque los grandes amigos no se despiden, sólo se saludan con un “Hasta que nos volvamos a ver”… —esta despedida la aprendió el Padre de Lily de una tribu de nativos en América del Sur. Los niños se dieron un abrazo y al unísono se dijeron “Hasta que nos volvamos a ver”… y se echaron a reír.

El Padre de Lily se despidió de Matthew y lo acercó adonde estaba una azafata esperando por él, Lily recordó que había escrito una carta para Matthew y que había puesto algo muy especial en el sobre, corrió hacia Matthew y dijo:

—Casi lo olvido, ten, esto es para ti —se dieron un último abrazo y Lily dijo—: ¡Matthew, te veré en mis sueños! —y Matthew respondió:

—Volaré como un Dragón.

Las últimas miradas se cruzaron y Matthew abordó el avión, y Lily regresó a casa con su Padre. Todo el trayecto fue en mucho silencio, el Padre preguntó a Lily:

—¿Qué sucede, pequeña?

—Papá, me duele mucho aquí, en el pecho, y casi no puedo respirar.

—¿Es por Matthew? —preguntó su Padre.

—Creo que sí —respondió Lily.

—Ven aquí, pequeña, eso sucede cuando dos almas vienen juntas desde siempre y una es Una Estrella Fugaz y el otro es un Pequeño Dragón, aunque estén separados, sus corazones siempre estarán juntos, y tú y Matthew tienen la Magia de las Estrellas. Búscalo en tus sueños y vuela con él.

El Padre de Lily siempre tenía las palabras correctas para cada momento, esto tranquilizó a Lily y el dolor fue desapareciendo poco a poco.

Matthew, ya dentro del avión, se acomodó en su asiento y se dispuso a abrir el sobre que Lily le había entregado justo antes de partir. Dentro había una piedrecita blanca con un nombre pintado “Pequeño Dragón”, y la nota que decía así:

Para Matthew, mi mejor amigo, gracias por ser mi compañero de aventuras Mágicas, siempre estaré contigo. Solo necesitas mirar al Cielo, y donde veas la estrella más brillante, ahí estaré yo, mirándola desde donde esté. Matthew, esa será tu estrella y yo te buscaré siempre allí, la piedrecita blanca lleva polvo de Estrellas Mágicas, acércalo a tu corazón y escucharás el mío. Eres un Pequeño Dragón Mágico y te quiero mucho. Te veré en mis sueños. 

 Lily (Una Estrella Fugaz)

Matthew acercó la piedrecita blanca a su corazón y susurró: “Volaré como un Dragón, Lily”.

 

 

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