La Magia de los libros

Los días sucesivos a la despedida de Matthew fueron de cambios para Lily, aunque Matthew conversaba con Lily cada tres días, o solo los fines de semana, ahora serían menos las veces que podrían conversar, o esperar alguna correspondencia.

Era viernes y Lily fue a conversar con su Madre después de haber visto un Hermoso y Mágico atardecer…

—Mamá tengo que decirte algo —dijo Lily.

—Sí, pequeña —respondió ella.

—Es que últimamente me están ocurriendo algunas cosas diferentes, y creo que a otros niños no les sucede lo mismo.

—A ver, pequeña, explícamelo mejor.

—Es que desde que Papá me llevó a su Biblioteca, me están ocurriendo algunas cosas diferentes. Escucho voces de los libros, veo hadas en el jardín, una ardilla me habló y la pude entender, en el limonero, en las noches, hay unas pequeñas luces y puedo escuchar sus risitas y cómo juegan entre ellas; en el cerezo del jardín hay una puerta pequeña que lleva a un camino de piedrecita blancas, y al final, hay una hermosa casita de Gnomos. Incluso he visto toda la casita por dentro Mamá.

—¿Qué me está sucediendo, Mamá? —preguntó Lily.

—Ven aquí, pequeña —le dijo su Madre y la abrazó—. Eres “Mi Princesa de los Sueños de Estrellas”, tienes el “Don” de tu Padre. Esa Magia, esa Luz que tienes dentro, la heredaste de tu Padre… Te contaré una hermosa historia, de un niño que quería Salvar el Mundo, quería ayudar a todos, era muy dinámico, sonriente y con mucha energía. Desde pequeño veía Dragones voladores, Estrellas Fugaces sonrientes, Hadas del Bosque, y una vez, vio cómo un Unicornio Azul descendió al jardín y le traía Polvo de Estrellas. Ese niño, cada vez que Leía un Libro podía ver a los personajes, y además podía ver al Escritor del Libro, cómo dejaba en cada palabra una Luz amarilla. La Luz que lleva al “Entendimiento” de las cosas de los Mundos Mágicos, ese niño, mi pequeña Lily, es ahora tu Padre.

Lily abrió los ojos de par en par y dio un salto para saber si estaba soñando, porque si estaba en el mundo de los sueños, flotaría. ¡Pero no! Estaba en este mundo tridimensional y no pudo flotar. Como ella solía decir cuando sus mejillas se tornaban más rosáceas, y quería saber más acerca de todo: “me subió la llama de la emoción”.

Su Madre le explicó que todavía su Padre tiene Polvo de Estrellas y que dos veces al año viene el Unicornio Azul a verlo.

A Lily le brillaban los ojos de la emoción de saber que tenía la herencia pérdida de su Padre. Además, su Madre le explicó que Los Escritores y Narradores, todos tienen la Magia de las Estrellas, que poseerla es una Gracia De Dios, y que está en cada de uno de ellos saber utilizar ese “Don del Cielo” para ayudar a los demás.

Lily cada vez quedaba más cautivada por todo lo que su Madre le iba diciendo, y tenía tantas preguntas por hacer… Su Madre continuó diciendo:

—Tu Padre te irá transmitiendo poco a poco sus “Conocimientos”, es de una “Gran Responsabilidad” ser un Escritor o Narrador. Requiere de una “Dedicación” a la Gran Sabiduría de las Estrellas. Desde hace milenios han venido a la humanidad para ayudarnos a no caer en el olvido.

Lily preguntó:

—¿Qué es caer en el olvido?

—Caer en el olvido es perder el Camino que nos lleva a Liberar la Luz que tenemos dentro —dijo su Madre—, a no perder el Amor y la Magia que nos puede Conducir al Verdadero Conocimiento.

Lily estaba extasiada con las palabras de su Madre, y esta continuó diciendo:

—Lily, debes entender que es de mucha responsabilidad ser un Escritor de Libros o un Narrador de Cuentos, lo que se transmite y cómo se hace dependerá de cómo llegará a los demás el Amor y la Magia.

—¡¡¡Pero Mamá!!! ¡¡¡Aún soy una niña!!! ¿Cómo lo haré?

Su madre le respondió:

—Todo a su tiempo, pequeña, aunque no lo creas, ya estás preparada.

Lily respondió:

—Mamá tengo mucho que aprender…

—Lo harás todo muy bien, Lily, tienes la Magia, la Luz y el Amor. Y los irás desarrollando cada vez más.

—Gracias Mamá —dijo Lily, y fue a la Biblioteca de su Padre para poder asimilar todo lo que su Madre le había transmitido.

Entrar a la Biblioteca era como entrar al Mundo de los Huldufólk, todo cobraba vida, y Lily lo sentía, lo veía y lo vivía.

Fue al escritorio de su Padre y tomó un libro que estaba apilado en la mesa. Lo tomó en sus manos, era una recopilación que su Padre había hecho hacía algunos años: Las Hadas en Islandia. ¿Qué traería este nuevo libro para Lily? ¿Adónde la llevaría? ¿Se subiría al Carro Mágico para volar hacia unas Nuevas Aventuras?

Lily comenzó a hojear el libro y a sumirse en un mundo Fantástico de Hadas y luces de Estrellas…

 

 

 

 

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