Un Secreto en el bosque (12 de abril)

Las aventuras dentro de los libros han sido de gran aprendizaje para Lily, todo lo que su padre le había transmitido sobre la magia y el amor y el maravilloso mundo del tiempo y a través del tiempo, ella lo estaba viviendo poco a poco, paso a paso, de acuerdo a su edad. Esta era la primera etapa del conocimiento de los misterios mágicos.

Al regresar del libro Rojo con letras doradas, les estaba esperando Muriel, una elfa guerrera, compañera de Unai desde su niñez. Fueron criados juntos, y cuando Daniel nació, los tres amigos fueron inseparables. Muriel, al ser mayor que Unai y Daniel, se sentía como una hermana mayor de ambos, y a veces se sobrepasaba en su sobreprotección.

Muriel era experta con la espada Eldur (fuego en islandés), una espada mágica que solo tenía poderes con su propio dueño, es decir, que si otro tomaba la espada de Muriel, esta quedaba como una simple y corriente espada de acero. Ver a Muriel practicando con su espada era un deleite, ella estaba tan unida a su espada que parecían una sola. La espada tomaba vida en manos de Muriel, la luz de Eldur danzaba con las vibraciones mágicas de Muriel, nadie la igualaba en destreza y agilidad. Cuando Unai y Muriel se unían en un propósito de los Elfos mayores, y con Daniel y su Lobo Londrian, los tres eran la  fuerza, la magia y el poder actuando juntos.

Pero hoy Muriel tenía un propósito diferente, estaba allí para transportar a los padres de Lily al bosque de las hadas y de los elfos. Usaría la puerta azul que está dentro de la cascada Gullfoss.

—Veila (fiesta en islandés)!!! —se escuchó decir a lo lejos al Olmo Petur, y Muriel dio un salto entre las ramas y abrazó con mucha fuerza a Petur y dijo:

—¡Silencio! Es un secreto, la agasajada no puede enterarse de nada —Petur sonrió y se disculpó ante Muriel.

—Es que me entusiasman las fiestas sorpresa, y el olor a pastel de frutos del bosque me está inspirando mucho —Muriel sonrió y dijo:

—Tú siempre goloso, Petur.

Muriel bajó de los ramas de Petur y se dirigió a Daniel para preguntarle si había invitado a todos los habitantes de las regiones cercanas al bosque. Daniel respondió con una sonrisa, y le dijo que él y Londrian se encargaron de todas las invitaciones, y que ni una abeja ni una libélula de los bosques mágicos quedaron sin invitación. Además de a los trece tipos de duendes, a las cuatro clases de gnomos, a las tres especies de trols y a las tres variedades de hadas, incluyendo a las hadas de la Aurora Boreal, y a Mia y su ejército de colibríes.

Muriel se puso en pie y con una voz firme le dijo a Daniel:

—¿Qué has hecho Daniel? ¿Has invitado a los trols?

—Sí  —repuso Daniel con un gesto.

—¡¡¡Pero los trols siempre nos han creado muchos problemas y hacen travesuras y daños a los gnomos, Daniel!!!

Daniel, con una cara de sorpresa le dijo:

—Pero Muriel, tú me habías dicho que invitara a todos los habitantes de las tierras mágicas. Me lo tendrías que haber especificado —Londrian intervino y dijo:

—No te preocupes, Muriel. Avisaré a Fenrir (lobo gigante) para que con sus manadas de lobos informen a los trols. Estos no se oponen a las órdenes de Fenrir.

—Está bien —dijo Muriel—. Gracias, Londrian.

Unai se acercó a Daniel y lo saludó como siempre, jugando con los caracoles de su cabello.

—Hola, hermanito —dijo con una gran sonrisa, y éste, con un grito efusivo, respondió:

—¡Unai, mañana es el cumpleaños de Lily!

—Sí, lo sé —dijo Unai—, pero baja la voz. Sabes que es casi imposible guardar un secreto en el bosque, con todos los insectos y olmos comunicativos —Daniel sonrió con ternura y se despidió, porque debían buscar frambuesas para  la cheesecake de frutos del bosque, el postre preferido de Lily.

—¡Es tarde! —gritó Daniel y se montó sobre el lomo de Londrian, y juntos se perdieron de la vista de Muriel y Unai.

Estos fueron a buscar a Andrelas, la gnoma panadera, que estaba preparando los panecillos de queso de reno, los preferidos de Lily. Andrelas era una gnoma muy agradable, siempre cantaba con letras de las antiguas leyendas del norte. Ella preparaba unos deliciosos panecillos con setas, frutos del bosque, frutos secos y con queso de leche de reno, su especialidad.

Al llegar a la casa de Andrelas estaba Richard, el pastelero, haciendo el preparado especial de tarta de chocolates y dátiles, la tarta de Skyr con blueberries y su famosa Slongukaka (o tarta serpiente).

—¡Unai! —dijo el gnomo Richard—. Bienvenidos a mi dulce hogar —y todos sonrieron. Muriel dijo:

—En verdad es un dulce hogar con tantas delicias alrededor —Andrelas le dio un abrazo a Muriel y le mostró cómo iban con la panadería. Eran tantos los panecillos, que todo el bosque quedaría bien alimentado.

Andrelas y Richard les dijeron que era mejor que sobrara y que no faltara, y que como era una ocasión tan especial, se debía celebrar con todas las delicias del bosque. Unai y Muriel se despidieron de los gnomos, porque aún debían de visitar a algunos duendes y hadas para que todo quedara como Xunnia había dispuesto.

Recorrieron el río de las libélulas hasta llegar a los Sauces llorones. Allí visitaron a Dagur, el duende pianista. Él los recibió con tanta euforia que tropezó con Olafur, su ayudante. Todos sonrieron ante semejante barullo que hicieron los dos al caer sobre la batería de Lárus, y a este no le hizo tanta gracia.

—Bueno, amigos, creo que todo está en orden. Los esperamos en el horario indicado —Muriel se despidió también de los duendes porque se acercaba la hora de buscar a los padres de Lily, y los tres duendes continuaron con sus ensayos musicales.

Muriel dio un abrazo a Unai y fue en dirección a las cascadas Gullfoss. Allí atravesó las cascadas y encontró la puerta azul, el camino a través del tiempo. Al ver la puerta azul, Muriel dijo las palabras de pase: “GALDUR VAKNAR” (la magia se despierta, en islandés). Y la puerta azul comenzó a girar de derecha a izquierda como las manecillas del reloj, y una luz resplandeciente cubrió a Muriel y la transportó al Centennial Park. Allí la estaba esperando los padres de Lily.

—¡Muriel! —dijo la madre de Lily—. ¡Cómo has crecido! —y las dos se dieron un tierno abrazo. El padre de Lily conocía a Muriel desde pequeña porque estuvo en las tierras de los francos, donde conoció a Alexius, el padre de Muriel.

Muriel observó la estrella Lupus, y Brya envió un rayo de luz, el cual fue capturado por Muriel en su morral Galian. Un morral que tenía vida y ayudaba a Muriel en los momentos más difíciles. Muriel sonrió a la estrella de Brya, y con un gesto le dijo: “se lo entregaré a Lily, Brya”.

—Es hora de partir —dijo Muriel, y los tres, tomados de las manos y con las palabras de pase, GALDUR VAKNAR, entraron al círculo danzante de la puerta azul para ser transportados hasta las cascadas de Gullfoss.

—Við erum komin (hemos llegado, en islandés) —dijo Muriel. Los padres de Lily recordaban todo el paisaje como si hubiesen sido ayer sus propias aventuras en Islandia, aventuras que ahora era su hija Lily la que tenía que vivirlas.

Los tres viajeros del tiempo se dirigieron al bosque de las hadas y de los elfos, a la casa de Xunnia, donde los padres de Lily serían hospedados. Cuando llegaron al bosque había un gran silencio, todo era tranquilidad y solo se escuchaba el sonido del arroyuelo de las hadas. El padre de Lily preguntó a Muriel:

—¿Y este gran silencio a qué se debe?

—No se preocupen —dijo Muriel—. Es que todo el bosque guarda el secreto de la fiesta sorpresa para Lily. Cada duende, gnomo y hada están trabajando para que todo sea perfecto mañana, el gran día. La asamblea de los Elfos celebrará mañana una reunión.

—¿Entonces Lily no sospecha nada de la fiesta? Ella está ahora con Unai y su madre Kristal y su padre Eivann. Los tres están esperando a Daniel y a Londrian, que fueron a buscar a Ruff, el reno.

Xunnia fue al encuentro de los padres de Lily, y esta los condujo al Olmo Gariff, donde dentro de unos de sus troncos estaba preparada la mejor habitación del bosque…

Todo estaba transcurriendo según lo previsto por los Elfos mayores. Muriel se despidió de los padres de Lily y fue a casa de la familia de Unai. Una vez allí, Kristal invitó a Muriel para la cena: un delicioso pastel de setas con leche de reno endulzado con miel de abeja. Todos reunidos a la mesa conversaron de sus aventuras, y Lily se encontraba muy entusiasmada de poder continuar por el Camino del Aprendizaje. Eivann, el padre de Unai, le dijo a Lily:

—Todo a su tiempo, pequeña. No te olvides, no hay que correr ni estarse quieto, simplemente caminar con pasos firmes y fuertes. Mañana será otro día y ya veremos cuándo deberás continuar con tus aventuras.

Kristal llevó a cada uno de ellos a su habitación, y les dio el beso de las buenas noches, y esta vez con especial dedicación a Lily. La arrulló y le cantó la canción de las hadas del sur, cantos de añoranzas para regresar a la tierra de la Aurora Boreal.

El bosque de las hadas y de los elfos quedó en un silencio profundo, solo las luces de las luciérnagas arrullaban en la noche y el canto de Kristal se escuchaba como un susurro entre las hojas que eran mecidas por una suave brisa…

11 Comments

  1. Muchísimas Felicidades Hoy en
    este Día Especial Lily… 💐❤️🎂❤️💐y para Mañana y Siempre!!!
    Gracias de Corazón por tus Maravillosos Cuentos lleno de Magia y Sabiduría !

    Me gusta

    Responder

  2. Por fin me pude detener leyendo con tranquilidad esa maravillosa historia. Gracias Lily, me ha encantando, me metió en ese bosque con toda la fuerza de la Magia que contiene.
    Muchas Felicidades, Happy Birthday to you, Buon Compleanno de todo Corazón
    🧚🏻‍♀️💕🦋❤️🎂🥂🌼🌸🌺🎼🌿🌈🎁🎈💌

    Le gusta a 1 persona

    Responder

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s