El Hada Eirny

La Noche anterior, Lily se había sumergido en el mundo Mágico de las hadas con la recopilación de su Padre. Esa noche fue intensa con todo lo que su Madre le relató, no pudo volar con Alí y Hassan, su corazón estaba agitado y lleno de emociones, que como un remolino de sensaciones Mágicas, iban adueñándose de todo su Ser.

A la mañana siguiente, Lily se despertó muy temprano, como siempre, para poder contemplar los primeros rayos del Sol, y así poder saludarlo y dar las Gracias a Dios por el nuevo día; y como todos los días, llevaba la piedrecita blanca y la acercaba a su corazón para saludar a Matthew y Brya.

Luego del desayuno, Lily se dispuso a salir con su Padre a la ciudad. Iban a la Biblioteca Pública de Nashville.

Lily amaba acompañar a su Padre los sábados cuando este se reunía con el Director de la Biblioteca, el señor Oliver. El “Hermoso, Fantástico y Mágico” Edificio, como así describía Lily a la Biblioteca. Ella decía además que allí se “Respiraba Magia”.

Mientras su Padre se reunía con el señor Oliver, Lily recorría la Biblioteca. Amaba ese olor a “Libro Vivo” como ella decía. Esta vez fue a buscar libros que hablaran de los Huldufólk. Había tantos que no sabía cuál escoger, fue hojeando uno tras otro, y deteniéndose en cada ilustración de Hadas, Duendes, Gnomos, Elfos y los Grandes Dioses…

Las dos horas se pasaron en un chasquido de estrellas, aunque al mismo tiempo parecía que el Tiempo se hubiera detenido para Lily. El Padre de Lily se le acercó acompañado del señor Oliver, el cual le saludó con una sonrisa a Lily. Ella como siempre le correspondió con el saludo y una sonrisa Llena de Luz y Magia, que hacían resaltar esas hermosas pecas marrones en su tez morena clara.

De regreso a casa se detuvieron para comprar unas galletas de Christie Cookie Co. ¡La especialidad del mes de noviembre eran galletas de chocolate blanco con cerezas! A Lily le encantaban esas galletas, decía que sabían a “Cuentos de Hadas” y cada bocado era un dulce abrazo de Alas Magicas. Lily llegó a la casa con “Muchas Novedades” para su Madre.

Luego de “ponerse al día” con su Madre, Lily salió al jardín a ver las hermosas nubes. Hacia un día espléndido, pero de vez en cuando la Diosa Minerva moldeaba las nubes y a ella le gustaba imaginar “cuál sería el mensaje”. Lily decidió acostarse en el pasto verde y seguir observando las nubes, cuando de repente, oyó una dulce canción. Miró a ambos lados y no vio a nadie, y continuó observando el Cielo azul. Nuevamente escuchó una dulce voz cantando: “Vuela como un ave, abre tu alas y no dejes de volar, sigue el arcoíris que te llevará a nuevos lugares Mágicos y de Color”. 

Lily se levantó suavemente y preguntó:

––¿Quién eres? ¿Dónde estás? ––cerca de los hermosos rosales y a un lado de unos hongos cabeza roja, se oyó una dulce voz que respondía:

––Soy yo, estoy aquí abajo, entre los rosales ––Lily dirigió su mirada hacia los rosales, y vio una pequeña figura vestida de verde con unas alitas doradas transparentes. Se puso de cuclillas y le saludó:

––¡Buenos Días! ––y el Hada respondió:

––¡Buenos Días, Lily! ––Lily se quedó sorprendida. ¿Cómo sabía su nombre? El hada le respondió:

––Soy Eirny, tu hada Protectora, estaré contigo, guiándote en el aprendizaje de tus Mágicos Viajes.

––¿Mis Mágicos Viajes? ––preguntó Lily.

––¡Sí! ––respondió el Hada “Eirny”.

––¿Al mundo de los Sueños? ––preguntó Lily. Y el Hada le respondió:

––No, será un viaje muy diferente. Viajaremos a través de Los Vórtices del Tiempo y el Espacio ––Lily no podía entender a qué se refería el Hada, y esta, viendo su expresión en el rostro, le dijo:

––No te preocupes lo harás de a poco, como lo hicieron tu Padre y tu Abuelo ––Lily se quedó aún más intrigada, y no podía salir de su asombro––. No te preocupes, “Todo a su Tiempo y  en el Preciso Tiempo”.

––¿Y eso qué significa?

––Que así como tu Padre y tu Abuelo lo lograron, tú también lo harás.

––Hada Eirny, de dónde vienes ––y esta le respondió.

––Del Vórtice que lleva a Islandia.

––¿Adónde? ––preguntó muy sorprendida Lily. 

––A Islandia, Lily, la tierra Mágica de los Huldufólk, ¿no lo recuerdas? ––Lily cayó en la cuenta y dio un salto para comprobar si estaba soñando, pero no flotó, señal de que no estaba soñando.

El Hada Eirny le relató que vivía en un bosque cerca de las Cascadas Gullfoss, y que allí había un Vórtice que conecta con el “Centennial Park”. Lily dijo en ese momento:

––¿Donde está El Partenón de la Diosa Minerva?

––¡Sí! Allí mismo ––le confirmó el Hada Eirny––. Los Huldufólk queremos que te prepares para esos viajes. En tres días volveré con el Unicornio Azul y te traeremos Polvo de Estrellas para tus Viajes. Ahora debo partir, tenemos una Asamblea de las Hadas del Bosque con Mister Black y Sam Wolf en las Montañas Humeantes, ya voy retrasada ––en esos momentos el Hada Eirny sacudió sus alitas, y en un titilar de Estrellas desapareció.

Lily se quedó reflexionando unos minutos en todo lo que había sucedido, y mirando a las nubes susurró: “Matthew, me esperan grandes aventuras. Me hubiera gustado que estuvieses aquí”. Dio un suspiro y comenzó a tararear la canción del Hada: “Vuela como un ave, abre tus alas y no dejes de volar…” Y se dirigió a su habitación para buscar el Libro de su Padre sobre las Hadas.

Por un momento quedó absorbida por ese Mundo Misterioso y Mágico, y en su Mente y en su Corazón resonaban las palabras del Hada Eirny:

-“Todo a su Tiempo y en el preciso Tiempo”…

La Magia de los libros

Los días sucesivos a la despedida de Matthew fueron de cambios para Lily, aunque Matthew conversaba con Lily cada tres días, o solo los fines de semana, ahora serían menos las veces que podrían conversar, o esperar alguna correspondencia.

Era viernes y Lily fue a conversar con su Madre después de haber visto un Hermoso y Mágico atardecer…

—Mamá tengo que decirte algo —dijo Lily.

—Sí, pequeña —respondió ella.

—Es que últimamente me están ocurriendo algunas cosas diferentes, y creo que a otros niños no les sucede lo mismo.

—A ver, pequeña, explícamelo mejor.

—Es que desde que Papá me llevó a su Biblioteca, me están ocurriendo algunas cosas diferentes. Escucho voces de los libros, veo hadas en el jardín, una ardilla me habló y la pude entender, en el limonero, en las noches, hay unas pequeñas luces y puedo escuchar sus risitas y cómo juegan entre ellas; en el cerezo del jardín hay una puerta pequeña que lleva a un camino de piedrecita blancas, y al final, hay una hermosa casita de Gnomos. Incluso he visto toda la casita por dentro Mamá.

—¿Qué me está sucediendo, Mamá? —preguntó Lily.

—Ven aquí, pequeña —le dijo su Madre y la abrazó—. Eres “Mi Princesa de los Sueños de Estrellas”, tienes el “Don” de tu Padre. Esa Magia, esa Luz que tienes dentro, la heredaste de tu Padre… Te contaré una hermosa historia, de un niño que quería Salvar el Mundo, quería ayudar a todos, era muy dinámico, sonriente y con mucha energía. Desde pequeño veía Dragones voladores, Estrellas Fugaces sonrientes, Hadas del Bosque, y una vez, vio cómo un Unicornio Azul descendió al jardín y le traía Polvo de Estrellas. Ese niño, cada vez que Leía un Libro podía ver a los personajes, y además podía ver al Escritor del Libro, cómo dejaba en cada palabra una Luz amarilla. La Luz que lleva al “Entendimiento” de las cosas de los Mundos Mágicos, ese niño, mi pequeña Lily, es ahora tu Padre.

Lily abrió los ojos de par en par y dio un salto para saber si estaba soñando, porque si estaba en el mundo de los sueños, flotaría. ¡Pero no! Estaba en este mundo tridimensional y no pudo flotar. Como ella solía decir cuando sus mejillas se tornaban más rosáceas, y quería saber más acerca de todo: “me subió la llama de la emoción”.

Su Madre le explicó que todavía su Padre tiene Polvo de Estrellas y que dos veces al año viene el Unicornio Azul a verlo.

A Lily le brillaban los ojos de la emoción de saber que tenía la herencia pérdida de su Padre. Además, su Madre le explicó que Los Escritores y Narradores, todos tienen la Magia de las Estrellas, que poseerla es una Gracia De Dios, y que está en cada de uno de ellos saber utilizar ese “Don del Cielo” para ayudar a los demás.

Lily cada vez quedaba más cautivada por todo lo que su Madre le iba diciendo, y tenía tantas preguntas por hacer… Su Madre continuó diciendo:

—Tu Padre te irá transmitiendo poco a poco sus “Conocimientos”, es de una “Gran Responsabilidad” ser un Escritor o Narrador. Requiere de una “Dedicación” a la Gran Sabiduría de las Estrellas. Desde hace milenios han venido a la humanidad para ayudarnos a no caer en el olvido.

Lily preguntó:

—¿Qué es caer en el olvido?

—Caer en el olvido es perder el Camino que nos lleva a Liberar la Luz que tenemos dentro —dijo su Madre—, a no perder el Amor y la Magia que nos puede Conducir al Verdadero Conocimiento.

Lily estaba extasiada con las palabras de su Madre, y esta continuó diciendo:

—Lily, debes entender que es de mucha responsabilidad ser un Escritor de Libros o un Narrador de Cuentos, lo que se transmite y cómo se hace dependerá de cómo llegará a los demás el Amor y la Magia.

—¡¡¡Pero Mamá!!! ¡¡¡Aún soy una niña!!! ¿Cómo lo haré?

Su madre le respondió:

—Todo a su tiempo, pequeña, aunque no lo creas, ya estás preparada.

Lily respondió:

—Mamá tengo mucho que aprender…

—Lo harás todo muy bien, Lily, tienes la Magia, la Luz y el Amor. Y los irás desarrollando cada vez más.

—Gracias Mamá —dijo Lily, y fue a la Biblioteca de su Padre para poder asimilar todo lo que su Madre le había transmitido.

Entrar a la Biblioteca era como entrar al Mundo de los Huldufólk, todo cobraba vida, y Lily lo sentía, lo veía y lo vivía.

Fue al escritorio de su Padre y tomó un libro que estaba apilado en la mesa. Lo tomó en sus manos, era una recopilación que su Padre había hecho hacía algunos años: Las Hadas en Islandia. ¿Qué traería este nuevo libro para Lily? ¿Adónde la llevaría? ¿Se subiría al Carro Mágico para volar hacia unas Nuevas Aventuras?

Lily comenzó a hojear el libro y a sumirse en un mundo Fantástico de Hadas y luces de Estrellas…

 

 

 

 

Adiós, Matthew, te veré en mis sueños…

Los días sucesivos a la Gran Aventura de Lily fueron intensos. Después de cenar, Lily pedía a sus Padres poder quedarse a leer en la biblioteca, aunque solo le dejaban una hora cada noche. Lily disfrutaba cada minuto, cada segundo de esa Magia de Shahrazad, la Princesa cuentacuentos.

El padre de Lily le había dicho que Shahrazad tenía una Magia única, y una voz tan dulce para narrar cuentos que impregnaba con esa Magia a todo el que abría su corazón. Lily quería ser una narradora de Cuentos Mágicos y poder así llegar a todos los corazones faltos de Magia y Amor. Una hora no era suficiente para Lily, pero debía resignarse y obedecer a sus Padres.

El día miércoles sonó el teléfono cuando Lily estaba con sus Padres cenando. Era el Padre de Matthew, que llamaba para avisar de que saldrían de viaje a Sudamérica. El Padre de Lily preguntó:

-¿Por cuánto tiempo? -y él respondió que entre uno y dos años. Ellos siguieron conversando, y al final, el Padre de Lily le dijo que pronto se verían.

El Padre de Lily le relató a Lily todo lo ocurrido, y también que había quedado con el Padre de Matthew para ir a Salt Lake City y despedirse de toda la familia. Lily se quedó en silencio, y su Madre, percibiendo su tristeza, le dijo:

-Lily, los grandes Amigos son para siempre. Deberías estar feliz por Matthew, que podrá acompañar a sus padres en esta labor tan hermosa de ayudar a los demás, además, no importa donde estén cada uno, ni a qué distancia, los corazones siempre están unidos por la Magia.

-Gracias Mamá -dijo Lily, y esa noche no quiso ir a la biblioteca, prefirió ir al jardín y buscar la Estrella de Matthew y la Estrella Lupus, para estar cerca de sus mejores amigos.

Los días fueron transcurriendo y se acercaba la partida de Matthew y su familia. Era viernes y el Padre de Lily le dijo que partirían en la mañana, tomarían el primer vuelo a Salt Lake City, y llegarían a tiempo para despedirse de Matthew y sus Padres.

Lily y su Padre se despidieron de la Madre de Lily. De camino al aeropuerto, Lily le pidió pasar por una librería porque le quería obsequiar un libro a Matthew. Cuando Lily entró a la librería, dio un paseo rápido por las estanterías y encontró el que ella buscaba cerca de los libros más Mágicos de la Tierra, hoy no hablaremos de ellos, pero ya nos ocuparemos en el tiempo preciso…

Nuevamente, camino al aeropuerto, Lily estaba entusiasmada con la sorpresa para Matthew. El vuelo de Nashville a Salt Lake City demoraba tres horas. Dentro del avión, Lily no dejaba de observar las nubes espléndidamente blancas y con toques de arcoíris por los rayos del sol de la mañana.

-¡Son hermosas! ¿Verdad, Papá? -dijo Lily.

-¡Sí, pequeña! Son mágicamente hermosas…

El Padre de Lily le relató cuando estuvo en Grecia, allí leyó que las nubes toman formas diferentes porque la Diosa Minerva las moldea con sus manos para dar un mensaje a su pueblo.

-¿Sí, Papá?

-Sí, mi pequeña, todo es posible mientras creas en ello -y Lily se sumergió en esos momentos en un mundo mágico de Nubes Blancas, Hadas, Unicornios y Dragones.

Las tres horas de vuelo llegaron a su fin, y todo estaba yendo tal cual se había planeado. Al salir del aeropuerto tomaron un taxi que los llevaría a Pioneer Park, donde Los Padres de Matthew los aguardaban para luego ir a desayunar al Bruges Waffles & Frites.

Llegaron al parque, y el reencuentro fue Maravillosamente Especial, ¿cómo no serlo? ¡¡¡Dos Amigos que vienen juntos desde las Estrellas, se volvían a ver!!! Después de los saludos eufóricos entre Lily y Matthew, se marcharon a desayunar. En el trayecto, Lily le relataba a Matthew todo. Y con lujo de detalles. Todo lo ocurrido desde su partida de Nashville. Matthew no se perdió ninguno de los detalles del relato de Lily, y además, esta lo relataba con tanta emoción, que era difícil no prestarle atención. Para el desayuno pidieron waffles de vainilla con una bola de helado y baño de chocolate, y con trozos de fresas. Entre risas, relatos y bromas pasó el tiempo, aunque parecía que para los niños no había tiempo ni espacio, era solo ese momento Mágico con Polvo de Estrellas.

Llegó el momento de ir al aeropuerto porque el vuelo a Sudamérica partía en tres horas. En el coche, las risas y bromas continuaban, a Lily y Matthew les encantaba cantar en portugués, y lo hacían muy bien. Así, llegaron al aeropuerto y se dispusieron a poner todo en orden hasta la partida del avión. Ya antes de abordar, el Padre de Lily le dijo que era el momento de la despedida, y los dos niños se miraron en silencio y se dieron un Gran Abrazo, esos abrazos que llegan al Alma… Lily recordó el obsequio que había comprado para Matthew y se lo entregó. Matthew desenvolvió el regalo, y descubrió con sorpresa el libro de “Las Mil y Una Noches”. Matthew se lo agradeció a Lily con un abrazo tan fuerte, que Lily le dijo:

-¡Matthew, me estás ahogando! -y los dos se echaron a reír. Matthew miró a Lily y le dijo:

-Ha sido el mejor regalo que he recibido, cada vez que lo lea me acordaré de ti, eres mi mejor amiga, eres muy especial. ¡No cambies! -y Lily le respondió:

-¡Para que vivas Mil y Una Aventuras! -en esos momentos se oyó la última llamada para la partida. Los Padres de Matthew se despidieron de Lily y su Padre, y se dirigieron al embarque. Antes de que Matthew pudiera perderse de la mirada de Lily, esta le gritó:

-¡Matthew, “Te Veré en Mis Sueños”! -y él le respondio:

-¡”Volaré como Un Dragón”!

Lily se quedó observando la puerta de embarque por unos minutos, y su Padre se acercó y le dijo:

-Vamos, pequeña -pero ella le pidió unos minutos más.

-Por favor, Papá, solo unos minutos más -Lily se secó las lágrimas y le dijo a su Padre-: ¡Estoy lista para partir! -el Padre le dijo a Lily:

-Tendrás mucho para contarle a Mamá.

-¡Sí, Las Mil y Una Aventuras de Lily! -y los dos soltaron una risa. Aunque Lily tenía en su corazón la tristeza de la partida de su mejor amigo. Luego miró a la nubes y susurró: “Matthew te buscaré entre las Estrellas…”

 

 

 

 

Un viaje muy Especial

Los días fueron pasando muy lentamente para Lily, extrañaba mucho a su mejor amiga peluda. Ya habían pasado ocho días del viaje a las estrellas de Brya.

Hoy era viernes y Lily llegó muy silenciosa de la escuela, saludó a su Madre y le dijo que estaría en el jardín. El atardecer estaba hermoso con los arreboles naranjas, amarillos, rosados, violetas… y todo le hacía recordar a Brya. Fueron muchos años de complicidad en las aventuras, en sus sueños, en sus lecturas. Brya disfrutaba cuando Lily le leía algún libro.

La Madre de Lily la llamó para la cena. El Padre de Lily había llegado justo a tiempo, saludó a su pequeña y le pregunto cómo había ido su día. Lily le respondió lo que había sucedido con todos los detalles.

El Padre de Lily amaba escucharla porque lo hacía con mucho énfasis y energía, y describía cada suceso con tantos gestos y miradas, que casi le faltaban brazos para describirlo todo. Era muy elocuente contando sus cosas.

Esa noche, el Padre de Lily la llevó a su biblioteca. “Un Maravilloso Mundo”, decía Lily cuando describía la biblioteca de su Padre desde que era bien pequeña.

—Hoy te mostrare unos de mis libros favoritos —y sacó del tercer estante de la derecha, frente a su escritorio, un libro grande y de muchas páginas. Era el libro de “Las Mil y una Noches”. Lily abrió los ojos y la boca por la gran sorpresa, y quedó fascinada con el libro. Le pidió permiso a su Padre para poder quedarse en la biblioteca y poder leerlo. Su Padre la autorizó y Lily le dio un abrazo y dijo:

—¡Gracias Papa, por todo lo que me das!

—Te lo mereces, pequeña. Le diré a tu Madre que no se preocupe, que, por hoy, subirás más tarde. Pero no te entusiasmes, te conozco, pequeña, una página luego se convierte en diez, veinte o veinticinco, y mañana debes ir a la escuela.

—No te preocupes, Papa.

Cuando Lily se quedó sola, abrió el maravilloso libro y comenzó leyendo una, dos, tres páginas, y fue adentrándose en un Mundo Mágico, nuevo y desconocido…

Fueron pasando los minutos y Lily comenzó a sentirse cansada. Cerró los ojos por un momento y se quedó dulcemente dormida en el sillón de la biblioteca. El libro se quedó abierto sobre su pecho y una luz de hadas la rodeó y acompañó al mundo de los sueños. De repente, se oyó un estruendo. El libro se había caído sobre la alfombra y Lily seguía durmiendo. Pasaron algunos minutos y  se oyeron unas risas, y a continuación, unas voces que repetían: “¡Lily! ¡Lily! ¡Despierta! ¡Abre los ojos, estamos aquí!”. En ese momento, Lily abrió los ojos y miró hacia el libro que estaba sobre la alfombra. De repente se vio una luz blanca que salió del libro y se oyó nuevamente: “¡Lily!”, y del libro salieron dos niños vestidos de blanco y con zapatos de punta de color marrón. Dijeron:

—¡Hola Lily! Somos Alí y Hassam, hemos venido de la tierra del Nunca Jamás para llevarte a un Gran Viaje —Lily no podía creer todo lo que estaba sucediendo, pero saludó a los niños con una sonrisa.

—¿Estás preparada? Debemos partir.

—¿Partir? ¿Ahora? ¿Cómo? ¿Y mis Padres? —entonces Hassam se le acercó y le dijo:

—Mira hacia el sillón —Lily le obedeció y vio cómo su cuerpo seguía en el sillón, aunque al mismo tiempo ella estaba allí, hablando con los niños. Alí le dijo:

—Estás en el mundo de los sueños. Para que te des cuenta, salta y verás que puedes flotar —Lily dio un salto y quedó flotando, y era tanta su alegría y sorpresa que decía:

—¡Puedo volar! —y comenzó a reír y a dar vueltas alrededor de la biblioteca. Alí y Hassam le decían al unísono:

—¡Para, Lily, para! —esta se quedó quieta un momento y les dijo:

—¿Y ahora qué hacemos? —los niños le respondieron:

—Te llevaremos a dar un paseo. Esta vez será un poco corto, pero la próxima oportunidad iremos por más tiempo. Debes acostumbrarte primero —Lily asintió con la cabeza y los tres niños dieron un salto y entraron dentro del libro. Todo era Fantástico, fueron volando por lugares maravillosos, por las Tierras Mágicas de Aladino y La Ciudad de Bronce; y se encontraron con La Reina de las Aves y con Alí Babá. Cada lugar era un mundo diferente donde los animales hablan nuestra lengua, y donde hay personas de todos los tamaños, desde la más pequeña hasta  los gigantes, los Guardianes de los templos Mágicos… en fin, Lily quedó tan prendada por tanta Magia que no podía articular ni una palabra. Así, pasaron las horas de lo que parecería que fueron días para Lily. Era tanto y todo tan único y especial, que no quería regresar a su casa. Sin embargo, los niños le dijeron que era hora de regresar, y Lily asintió con la cabeza, se quedó un momento en silencio y preguntó:

—¿Puedo volar a cualquier lugar? —ellos respondieron que sí.

—En el mundo de los sueños, todo es posible. Puedes ver el pasado, el presente y el futuro. ¿Quieres ir a un lugar especial? —preguntaron los niños, y ella dijo:

—Quiero ver a Matthew.

—Entonces, para allá vamos —y los tres niños se tomaron de la mano y en menos de un destello de luz, estaban dentro de la habitación de Matthew. Era un lugar muy especial, tal cual Matthew se lo había descrito. Con su colección de libros, sus gorras, sus recuerdos de todos los lugares que había visitado… Matthew estaba dormido en su cama y Lily quiso llamarlo, pero los niños le dijeron que no lo hiciera, que ya debían regresar. Entonces, Lily se acercó a Matthew, le dio un beso en la mejilla, y le susurró al oído: “te veré en mis sueños”.

Los tres niños regresaron a la biblioteca, y Lily se despidió de Alí y Hassam, y estos, en un abrir y cerrar de ojos, se metieron nuevamente dentro del Libro.

Lily regresó al sillón  y  dió un suspiro pensando en todo lo que había sucedido, cerró los ojos y se adormeció con una sonrisa en el rostro después de esta gran aventura.

 

 

La Estrella Lupus

Era lunes y Lily despertó, como siempre, muy temprano para ver el amanecer. Llevaba consigo la piedrecita blanca de las Montañas Humeantes, y dio su saludo de buenos días a Matthew, y agradeció a Dios por el Nuevo y Hermoso Día.

Después de arreglarse para la escuela, recogió su mochila y bajó para desayunar con su Padre.

—Buenos días, pequeña —dijo este, y Lily respondió:

—¡Buenos días Papá! ¿Y Mamá? Está en el jardín con Brya, parece que hoy no se encuentra bien. Ha estado muy quieta y no ha querido comer, su corazón está más lento hoy. Ya hemos llamado al veterinario.

Lily salió al jardín y Brya la miró. No fue capaz de levantarse, solo movió su peluda cola en señal de alegría al ver a Lily. Brya era una perra loba negra con reflejos blancos en el pecho y las patas, era hermosamente peluda y era la compañera de Lily desde que tenía un año. Fue un obsequio de sus Padres, ya que a Lily le encantaban los perros.

Lily sintió mucho dolor al ver a su gran amiga y compañera de esta manera, ya que Brya era muy juguetona, y hoy, verla así, dejó a Lily con una gran tristeza. La Madre de Lily le dijo que fuera a la escuela tranquila, que ella se encargaría de cuidarla hasta que regresase.

La estadía en la escuela hoy se hizo muy larga para Lily pensando en su Brya. Ya regresando a casa encontró a Brya en el salón, acostada en su cama y con sus juguetes a su lado. Lily se acercó y le dio un beso, y acariciando suavemente su pelaje le susurró: “te pondrás bien”.

La Madre de Lily se acercó y le pidió que la acompañara a la cocina, allí ella le dijo que el corazón de Brya estaba muy mal, y que no le daban mucho tiempo, que ahora necesitaba mucho descanso y compañía para que no se sintiera sola. Lily comenzó a sollozar y a temblar, su amiga y compañera estaba sufriendo y ella no podía hacer nada…

Lily no se quiso separar ni un momento de Brya, llegaba de la escuela y la cuidaba con una dedicación y amor tan especial, como sólo ella podría hacerlo. Les pidió permiso a sus Padres para quedarse a dormir cerca de Brya, y esta no apartaba la mirada de Lily en ningún momento. De vez en cuando movía su peluda cola para agradecerle todo lo que Lily estaba haciendo.

Había pasado una semana y Brya estaba cada día peor, su Padre le explicó a Lily que un año de vida de los perros correspondía a siete años para los humanos. De ahí que Brya tenía once años, que en realidad equivalían a setenta y siete años humanos, por lo que era una edad bastante avanzada, y debía prepararse para despedirse de ella y agradecerle todos los buenos momentos que pasó a su lado.

Lily se tiró a los brazos de su Padre y rompió a llorar, sentía un fuerte dolor en el pecho y un ahogo en la garganta. En esos momentos se oyó que tocaban la puerta de entrada, y el Padre de Lily fue a ver quién era. Al abrir se encontró al Señor Sam Wolf, al cual hizo pasar al salón. Lily se acercó y se quedó sorprendida de verlo, no había olvidado la última vez que lo vio en las Montañas Humeantes.

Sam le había explicado al Padre de Lily que la manada de lobos sabía que Brya se iría pronto, y querían que regresase de nuevo a su hogar. Brya fue adoptada por el Padre de Lily cuando esta, de cachorra, fue encontrada vagando por el bosque.

Sam Wolf les dijo que mañana los esperaba al pie de las Montañas Humeantes, el Padre de Lily dijo que allí estarían y se despidieron. Sam  dio las buenas noches a Lily, y ella, con un gesto, le respondió, ya que no podía modular una sola palabra. Lily pasó la noche cerca de Brya, y no la dejó en ningún instante.

Era sábado y esta vez Lily no fue a ver el amanecer, su tristeza era tal que no quería separarse de su amiga. Luego del desayuno, el Padre de Lily lo dispuso todo para el viaje, colocaron a Brya en la parte trasera del carro con su manta de cuadros, su almohada de felpa y sus juguetes. En el trayecto, Lily no le perdía la mirada a Brya, esta respiraba cada vez con más dificultad, y solo de vez en cuando daba una mirada a Lily y volvía a cerrar los ojos. Mientras tanto, Lily le cantaba canciones de cuna, ya que a Brya le gustaba mucho, pero esta vez Brya no dio señal de que la escuchaba; Lily tocó el pecho de Brya y aún se oían los latidos de su corazón, pero muy suavemente. Lily comenzó a acariciarle el pelaje y a besar su hocico, y le decía lo mucho que la quería y cuánto estaba agradecida con ella por todo su amor y cariño.

El Padre de Lily la llamó y le dijo:

—Llegaremos en diez minutos —y así fue, llegando al pie de la montaña estaba Sam Wolf esperándolos. Los ayudó a cargar con Brya y se adentraron al bosque, a los Misterios de las Montañas. Luego de veinte minutos de caminata llegaron a un arroyuelo bordeado de pequeñas flores, hojas secas del otoño y unos enormes árboles. Sam les dijo que pusieran a Brya cerca del arroyuelo, y así lo hicieron. Brya ya no respiraba bien y casi no se le oían los latidos de su corazón. Lily se despidió de Brya con un abrazo y, entre sollozos, le dijo que siempre la llevaría en su corazón. Sam le explicó a Lily que los lobos tienen un lugar especial en el Cielo, que todas las almas de los lobos son chispas de luz de la Gran Estrella Lupus, una constelación muy hermosa y brillante. Cuando un lobo muere, las Hadas del bosque lo guían junto con los Devas, que son los Guías Mágicos de los animales y las plantas. Ellos se encargan de guiar sus almas. Lily quedó extasiada, y entre su dolor y sorpresa, solo podía asentir con su cabeza en señal de haber entendido lo que iría a suceder.

Después de esta explicación, vieron como Brya dio su último suspiro, y Lily se aferró a su Padre. Luego vieron cómo de entre los árboles y las hojas salieron unas pequeñas luces con alitas. Eran las hadas del bosque, que rodearon el cuerpo de Brya y danzaron a su alrededor. Menos de diez minutos después salió del cuerpo de Brya una luz azul muy intensa que comenzó a danzar al ritmo del canto de las Hadas. Lily estaba con los ojos muy abiertos viendo todo lo que sucedía. Luego esa luz azul se acercó a Lily y la rodeó, iluminándola, y la tristeza que Lily sentía fue desapareciendo, y Lily se sintió con una gran paz y en alegría. La luz azul comenzó a dar vueltas por el bosque y las hadas le acompañaban, y Lily comenzó a seguir la luz, y así estuvo jugando con la luz de Brya, por unos momentos en donde la Magia del bosque dejó que Lily volviera a sonreír con su querida amiga.

Sam se acercó a Lily y le dijo que había llegado la hora de la despedida. Lily puso su mano sobre su corazón, miró la luz de Brya y le dijo:

—¡Te llevaré conmigo siempre! —la luz azul rodeó a Lily por última vez, y las hadas la condujeron al Cielo estrellado. Lily no se perdió un segundo de ese momento mágico hasta que ya no pudo ver la luz de Brya, y en ese mismo instante, se divisó toda la Constelación de Lupus, aún más Brillante que antes…

Lily no quería dejar de mirar el Cielo y también buscó la estrella de Matthew, y le contó todo lo sucedido. Puso su mano en su corazón y dijo:

—Matthew, tú también podrás ver la estrella de Brya.

El Padre de Lily la abrazó y le dijo a Lily que debían de regresar, se despidieron de Sam Wolf, y Sam miro a Lily y le dijo:

—Nos veremos pronto, pequeña.

Al regresar a casa, Lily no dejaba de mirar al Cielo pensando en Brya y en Matthew, sus mejores amigos y compañeros de aventuras. Lily cerró los ojos y susurró: “Brya y Matthew, les veré en mis sueños”.

Polvo de Estrellas para Marco

Los días y las semanas fueron pasando, y cada día, si así el clima lo permitía, Lily observaba la Estrella más Brillante del Cielo, la Estrella de Matthew, para tenerlo cerca siempre.

—¡¡¡Lily!!! —se oyó desde dentro de la casa. Era la Madre que la llamaba para la cena. Lily se secó las lágrimas y respondió:

—Voy, Mamá —la cena estuvo muy silenciosa. El Padre de Lily preguntó:

—¿Sucede algo, pequeña?

—No, Papa —respondió Lily.

—Me parece que sí —dijo la Madre.

—Bueno, tal vez —dijo Lily—. Es que extraño a Matthew y no tengo ganas de hablar con los otros niños de mi escuela. Con Matthew podíamos quedarnos en silencio y, aun así, era un momento mágico, y podíamos jugar con lo que sea. No necesitábamos nada más que nuestra imaginación y unos cuantos libros.

La Madre de Lily le respondió que los amigos como Matthew son muy especiales, y que nada puede cambiar lo especial de su amistad, pero ella estaba segura de que Matthew no querría que Lily estuviese así.

—Las Estrellas nos ponen luces hermosas en nuestro camino para alimentar nuestra alma, y aprender a amar a todos los seres. Cada persona que se acerca a nosotros nos trae una chispa de luz y polvo de estrellas. No debemos desaprovechar la oportunidad de compartir con los demás, esa es la Ley de la Sabiduría Antigua, y si aprovechas el momento, tu luz interior puede brillar más.

Lily escuchaba extasiada a su Madre, y luego que esta terminó, la abrazó y le dijo al oído:

—Te amo, pequeña, eres nuestra Estrella Fugaz, un regalo de Dios.

—Gracias, Mamá, yo también te amo.

Pasaron tres días de esta conversación y Lily fue con su Padre al Centro de la ciudad. Nashville es una ciudad hermosa y Lily amaba esta Ciudad Mágica, y disfrutaba de cada rincón, en especial de uno: Market Street Mercantile, en la calle Clinton. Para Lily era un lugar de Magia y Aventuras. La última vez que estuvo allí, fue con Matthew.

El Padre de Lily la dejó allí mientras él terminaba unos asuntos pendientes en la Biblioteca. Lily entró a la tienda y fue como entrar a otra dimension. Todas las mermeladas, dulces, adornos, mercancías antiguas, todo, todo era especial. Hacía que Lily viajase por segundos a otros lugares, pero siempre con los pies bien puestos en la tierra. Lily fue cargando su canasta de compras con algunas donas de canela, mermelada de melocotón, una nueva taza para su cereal matutino, y algunos adornos para su habitación en la sección vintage. Ademas, escogió un libro de recetas para cuando regresara Matthew, y así poder prepararle las delicias contenidas en MAYBERRY COOKBOOK. Al retirar el libro del estante, Lily escuchó abrirse la puerta de entrada. Ella miró hacia allá, y fue cuando vio entrar a un niño con su Madre a la tienda. El niño miró a Lily y le sonrió, y esta lo saludó con una sonrisa.

Lily continuó realizando sus compras, vio un hermoso sombrero blanco de cowboy y pensó en Matthew. El niño que había entrado en la tienda vio cómo Lily se probaba el sombrero y sonreía sola, la siguió mirando, y Lily se percató de ello:

—Hola —dijo Lily al niño.

—Hola respondió este—. Soy Marco, y nos hemos mudado con mi Mamá desde México hace un mes.

—¿Sí? —respondió Lily—. Pues, ¡bienvenido a la Ciudad de la Música y de los Sueños también! —y los dos niños sonrieron. Lily le preguntó a Marco—: ¿Conoces esta tienda? —Marco le respondió que era la segunda vez que venía, y entonces Lily le dijo—: Te haré un recorrido por este maravilloso mundo Magico de Market Street Mercantile, y llevó a Marco por toda la tienda, y le explicó lo especial de cada rincón, y cuando llegaron nuevamente a la sección de libros, Lily tomó una biografía de Jonnhy Cash, y Marco le preguntó:

—¿Y quién es ese?

—¿No lo sabes? —respondió Lily—. ¡Es uno de mis cantantes preferidos!

—¿Ah, sí?

—¡¡¡Sí!!! —respondió nuevamente Lily—. Mi Papa y yo tenemos todas las canciones de Jonhy Cash, y las cantamos juntos. A los dos nos gusta mucho.

Marco fue contándole a Lily que habían venido desde Mexico para estar con su Padre, y que su Madre era Maestra de Español y trabajaría en el Metropolitan Nashville Public School.

—¿Entonces, te quedarás a vivir aquí? ¡Qué bien! Así te podré enseñar la ciudad cuando quieras, y podríamos ir a comer unos deliciosos waffles. Sé de un sitio especial donde hacen los mejores waffles. Te gustan los waffles, ¿no? —Marco estaba sorprendido de la energía, alegría y entusiasmo de Lily. Nunca había conocido a una niña así, y él respondió:

—Me encantaría ir a comer los waffles.

—¡Bien! —exclamó, Lily.

El Padre de Lily regresó por ella, y Lily, en menos de un minuto, le contó cómo había conocido a Marco y a su Madre. El Padre de Lily saludó a la Madre de Marco, y Lily preguntó a su Padre si podían invitarlos a comer waffles con ellos. El Padre respondió que sí, siempre y cuando ellos estuvieran de acuerdo. La Madre de Marco asintió con la cabeza, y Marco saltó de la alegría:

—¡¡¡A comer waffles, sí!!!

Lily le dijo a Marco que su Padre conocía el lugar donde preparaban los mejores waffles del Mundo: Waffle House.

Marco y Lily conversaron todo el camino, y Lily le habló de Matthew, de sus aventuras, y de todo lo que podía, en esos quince minutos de trayecto.  LLegaron a Waffle House y disfrutaron de su especialidad: waffles de blueberries con una rica taza de chocolate. Marco le preguntó a Lily si él también podía tener polvo de estrellas, y si algún día podría ver una Estrella Fugaz y volar como un Dragón. Lily le respondió que sí:

—Todo se puede en el mundo de los sueños, siempre y cuando lo anheles con todo tu corazón, Marco —le dijo Lily:

—Lo que más anhelo ahora es ver una Estrella Fugaz…

Lily miró a Marco, y le dijo:

—Ten, aquí tienes una piedrecita blanca de las Montañas Humeantes. Mi Padre dice que hace mucho tiempo cayó una Estrella Fugaz y que todo quedó impregnado de Polvo de Estrellas. Cuando llegues a casa, mira al Cielo y pide a las Estrellas que puedan dejarte volar —Marco se lo agradeció mucho a Lily, y se despidieron con un “hasta pronto”. Y Lily le entregó la piedrecita, le dio un soplo, y dijo:

—Aquí tienes polvo de Estrellas para ti, Marco, no te olvides que la Magia está dentro de nuestros corazones. Sólo dejate llevar y podrás volar como un Dragón.

—Gracias, Lily —respondió Marco, nos veremos pronto.

Al despedirse, Lily gritó a Marco:

—Te veré en mis Sueños —y los ojos de Marco brillaron como dos estrellas titilantes en un Cielo nocturno de verano.

Una Estrella para Matthew

Al terminar Octubre, Matthew debía de regresar a casa, sus padres lo esperaban en su ciudad natal. Lily amaba los paisajes de desiertos y floresta e imaginaba estar allí cuando Matthew le describía sus lugares favoritos. A Matthew le encantaba caminar por esos lugares tan únicos y mágicos, observar el atardecer con los arreboles de tonos naranjas y amarillos, y lo que más Amaba Matthew eran las estrellas. Podía quedarse horas extasiado, mirando cada una de ellas y todas al mismo tiempo. También esperaba con ansias ver una estrella fugaz y que su polvo de estrellas cayera sobre él.

Matthew perdía la noción del tiempo cuando estaba fuera, hasta que su Madre lo llamaba para la cena, si no fuera por ello, él seguiría en su nube de estrellas.

A Lily no le gustaban las despedidas, pero era algo que se debía de hacer, le dijo su Padre. A la mañana, siguiente Matthew y Lily se despertaron muy temprano para poder disfrutar la última mañana juntos, prepararon el desayuno preferido por los dos niños: waffles de chocolate con yogurt y frutos del bosque.

—¿Qué mejor desayuno que éste? —dijo Lily—. Y en la mejor compañía.

—¡Sí! —respondió Matthew—. ¡Una Estrella Fugaz y un Dragón desayunando juntos! —y los dos niños soltaron una risa de complicidad.

El Padre de Lily se acercó a los niños y los saludó:

—¡Buenos días, niños!

—¡Buenos días! —respondieron al unísono.

—¿Preparados para la partida?

—¡Sí! —respondieron, y se echaron a reír, aunque en sus miradas había una luz de tristeza por la separación.

Ya listos con la mochila de Matthew y los obsequios de Lily para los padres de Matthew, se dispusieron a colocar todo en el carro.—

¿Todo listo? —preguntó el padre de Lily.

—Sí —respondió ella.

Los niños se despidieron de la Madre de Lily y subieron al carro, en el trayecto al aeropuerto hubo mucho silencio, Lily tenía un nudo en la garganta que no la dejaba gesticular ni una palabra, y Matthew, que iba en la parte trasera del carro, observaba los paisajes maravillosos de Tennessee.

Llegando al aeropuerto, fueron a hacerlo todo para que Matthew pudiera abordar con tranquilidad. Pasaron algunos minutos y se escuchó la llamada para el vuelo a Salt Lake City, donde Matthew debía viajar.

El corazón de Lily comenzó a acelerarse y las manos le sudaban. El padre de Lily les dijo:

—Niños es hora de un hasta pronto, porque los grandes amigos no se despiden, sólo se saludan con un “Hasta que nos volvamos a ver”… —esta despedida la aprendió el Padre de Lily de una tribu de nativos en América del Sur. Los niños se dieron un abrazo y al unísono se dijeron “Hasta que nos volvamos a ver”… y se echaron a reír.

El Padre de Lily se despidió de Matthew y lo acercó adonde estaba una azafata esperando por él, Lily recordó que había escrito una carta para Matthew y que había puesto algo muy especial en el sobre, corrió hacia Matthew y dijo:

—Casi lo olvido, ten, esto es para ti —se dieron un último abrazo y Lily dijo—: ¡Matthew, te veré en mis sueños! —y Matthew respondió:

—Volaré como un Dragón.

Las últimas miradas se cruzaron y Matthew abordó el avión, y Lily regresó a casa con su Padre. Todo el trayecto fue en mucho silencio, el Padre preguntó a Lily:

—¿Qué sucede, pequeña?

—Papá, me duele mucho aquí, en el pecho, y casi no puedo respirar.

—¿Es por Matthew? —preguntó su Padre.

—Creo que sí —respondió Lily.

—Ven aquí, pequeña, eso sucede cuando dos almas vienen juntas desde siempre y una es Una Estrella Fugaz y el otro es un Pequeño Dragón, aunque estén separados, sus corazones siempre estarán juntos, y tú y Matthew tienen la Magia de las Estrellas. Búscalo en tus sueños y vuela con él.

El Padre de Lily siempre tenía las palabras correctas para cada momento, esto tranquilizó a Lily y el dolor fue desapareciendo poco a poco.

Matthew, ya dentro del avión, se acomodó en su asiento y se dispuso a abrir el sobre que Lily le había entregado justo antes de partir. Dentro había una piedrecita blanca con un nombre pintado “Pequeño Dragón”, y la nota que decía así:

Para Matthew, mi mejor amigo, gracias por ser mi compañero de aventuras Mágicas, siempre estaré contigo. Solo necesitas mirar al Cielo, y donde veas la estrella más brillante, ahí estaré yo, mirándola desde donde esté. Matthew, esa será tu estrella y yo te buscaré siempre allí, la piedrecita blanca lleva polvo de Estrellas Mágicas, acércalo a tu corazón y escucharás el mío. Eres un Pequeño Dragón Mágico y te quiero mucho. Te veré en mis sueños. 

 Lily (Una Estrella Fugaz)

Matthew acercó la piedrecita blanca a su corazón y susurró: “Volaré como un Dragón, Lily”.