Polvo de Estrellas para Marco

Los días y las semanas fueron pasando, y cada día, si así el clima lo permitía, Lily observaba la Estrella más Brillante del Cielo, la Estrella de Matthew, para tenerlo cerca siempre.

—¡¡¡Lily!!! —se oyó desde dentro de la casa. Era la Madre que la llamaba para la cena. Lily se secó las lágrimas y respondió:

—Voy, Mamá —la cena estuvo muy silenciosa. El Padre de Lily preguntó:

—¿Sucede algo, pequeña?

—No, Papa —respondió Lily.

—Me parece que sí —dijo la Madre.

—Bueno, tal vez —dijo Lily—. Es que extraño a Matthew y no tengo ganas de hablar con los otros niños de mi escuela. Con Matthew podíamos quedarnos en silencio y, aun así, era un momento mágico, y podíamos jugar con lo que sea. No necesitábamos nada más que nuestra imaginación y unos cuantos libros.

La Madre de Lily le respondió que los amigos como Matthew son muy especiales, y que nada puede cambiar lo especial de su amistad, pero ella estaba segura de que Matthew no querría que Lily estuviese así.

—Las Estrellas nos ponen luces hermosas en nuestro camino para alimentar nuestra alma, y aprender a amar a todos los seres. Cada persona que se acerca a nosotros nos trae una chispa de luz y polvo de estrellas. No debemos desaprovechar la oportunidad de compartir con los demás, esa es la Ley de la Sabiduría Antigua, y si aprovechas el momento, tu luz interior puede brillar más.

Lily escuchaba extasiada a su Madre, y luego que esta terminó, la abrazó y le dijo al oído:

—Te amo, pequeña, eres nuestra Estrella Fugaz, un regalo de Dios.

—Gracias, Mamá, yo también te amo.

Pasaron tres días de esta conversación y Lily fue con su Padre al Centro de la ciudad. Nashville es una ciudad hermosa y Lily amaba esta Ciudad Mágica, y disfrutaba de cada rincón, en especial de uno: Market Street Mercantile, en la calle Clinton. Para Lily era un lugar de Magia y Aventuras. La última vez que estuvo allí, fue con Matthew.

El Padre de Lily la dejó allí mientras él terminaba unos asuntos pendientes en la Biblioteca. Lily entró a la tienda y fue como entrar a otra dimension. Todas las mermeladas, dulces, adornos, mercancías antiguas, todo, todo era especial. Hacía que Lily viajase por segundos a otros lugares, pero siempre con los pies bien puestos en la tierra. Lily fue cargando su canasta de compras con algunas donas de canela, mermelada de melocotón, una nueva taza para su cereal matutino, y algunos adornos para su habitación en la sección vintage. Ademas, escogió un libro de recetas para cuando regresara Matthew, y así poder prepararle las delicias contenidas en MAYBERRY COOKBOOK. Al retirar el libro del estante, Lily escuchó abrirse la puerta de entrada. Ella miró hacia allá, y fue cuando vio entrar a un niño con su Madre a la tienda. El niño miró a Lily y le sonrió, y esta lo saludó con una sonrisa.

Lily continuó realizando sus compras, vio un hermoso sombrero blanco de cowboy y pensó en Matthew. El niño que había entrado en la tienda vio cómo Lily se probaba el sombrero y sonreía sola, la siguió mirando, y Lily se percató de ello:

—Hola —dijo Lily al niño.

—Hola respondió este—. Soy Marco, y nos hemos mudado con mi Mamá desde México hace un mes.

—¿Sí? —respondió Lily—. Pues, ¡bienvenido a la Ciudad de la Música y de los Sueños también! —y los dos niños sonrieron. Lily le preguntó a Marco—: ¿Conoces esta tienda? —Marco le respondió que era la segunda vez que venía, y entonces Lily le dijo—: Te haré un recorrido por este maravilloso mundo Magico de Market Street Mercantile, y llevó a Marco por toda la tienda, y le explicó lo especial de cada rincón, y cuando llegaron nuevamente a la sección de libros, Lily tomó una biografía de Jonnhy Cash, y Marco le preguntó:

—¿Y quién es ese?

—¿No lo sabes? —respondió Lily—. ¡Es uno de mis cantantes preferidos!

—¿Ah, sí?

—¡¡¡Sí!!! —respondió nuevamente Lily—. Mi Papa y yo tenemos todas las canciones de Jonhy Cash, y las cantamos juntos. A los dos nos gusta mucho.

Marco fue contándole a Lily que habían venido desde Mexico para estar con su Padre, y que su Madre era Maestra de Español y trabajaría en el Metropolitan Nashville Public School.

—¿Entonces, te quedarás a vivir aquí? ¡Qué bien! Así te podré enseñar la ciudad cuando quieras, y podríamos ir a comer unos deliciosos waffles. Sé de un sitio especial donde hacen los mejores waffles. Te gustan los waffles, ¿no? —Marco estaba sorprendido de la energía, alegría y entusiasmo de Lily. Nunca había conocido a una niña así, y él respondió:

—Me encantaría ir a comer los waffles.

—¡Bien! —exclamó, Lily.

El Padre de Lily regresó por ella, y Lily, en menos de un minuto, le contó cómo había conocido a Marco y a su Madre. El Padre de Lily saludó a la Madre de Marco, y Lily preguntó a su Padre si podían invitarlos a comer waffles con ellos. El Padre respondió que sí, siempre y cuando ellos estuvieran de acuerdo. La Madre de Marco asintió con la cabeza, y Marco saltó de la alegría:

—¡¡¡A comer waffles, sí!!!

Lily le dijo a Marco que su Padre conocía el lugar donde preparaban los mejores waffles del Mundo: Waffle House.

Marco y Lily conversaron todo el camino, y Lily le habló de Matthew, de sus aventuras, y de todo lo que podía, en esos quince minutos de trayecto.  LLegaron a Waffle House y disfrutaron de su especialidad: waffles de blueberries con una rica taza de chocolate. Marco le preguntó a Lily si él también podía tener polvo de estrellas, y si algún día podría ver una Estrella Fugaz y volar como un Dragón. Lily le respondió que sí:

—Todo se puede en el mundo de los sueños, siempre y cuando lo anheles con todo tu corazón, Marco —le dijo Lily:

—Lo que más anhelo ahora es ver una Estrella Fugaz…

Lily miró a Marco, y le dijo:

—Ten, aquí tienes una piedrecita blanca de las Montañas Humeantes. Mi Padre dice que hace mucho tiempo cayó una Estrella Fugaz y que todo quedó impregnado de Polvo de Estrellas. Cuando llegues a casa, mira al Cielo y pide a las Estrellas que puedan dejarte volar —Marco se lo agradeció mucho a Lily, y se despidieron con un “hasta pronto”. Y Lily le entregó la piedrecita, le dio un soplo, y dijo:

—Aquí tienes polvo de Estrellas para ti, Marco, no te olvides que la Magia está dentro de nuestros corazones. Sólo dejate llevar y podrás volar como un Dragón.

—Gracias, Lily —respondió Marco, nos veremos pronto.

Al despedirse, Lily gritó a Marco:

—Te veré en mis Sueños —y los ojos de Marco brillaron como dos estrellas titilantes en un Cielo nocturno de verano.

Una Estrella para Matthew

Al terminar Octubre, Matthew debía de regresar a casa, sus padres lo esperaban en su ciudad natal. Lily amaba los paisajes de desiertos y floresta e imaginaba estar allí cuando Matthew le describía sus lugares favoritos. A Matthew le encantaba caminar por esos lugares tan únicos y mágicos, observar el atardecer con los arreboles de tonos naranjas y amarillos, y lo que más Amaba Matthew eran las estrellas. Podía quedarse horas extasiado, mirando cada una de ellas y todas al mismo tiempo. También esperaba con ansias ver una estrella fugaz y que su polvo de estrellas cayera sobre él.

Matthew perdía la noción del tiempo cuando estaba fuera, hasta que su Madre lo llamaba para la cena, si no fuera por ello, él seguiría en su nube de estrellas.

A Lily no le gustaban las despedidas, pero era algo que se debía de hacer, le dijo su Padre. A la mañana, siguiente Matthew y Lily se despertaron muy temprano para poder disfrutar la última mañana juntos, prepararon el desayuno preferido por los dos niños: waffles de chocolate con yogurt y frutos del bosque.

—¿Qué mejor desayuno que éste? —dijo Lily—. Y en la mejor compañía.

—¡Sí! —respondió Matthew—. ¡Una Estrella Fugaz y un Dragón desayunando juntos! —y los dos niños soltaron una risa de complicidad.

El Padre de Lily se acercó a los niños y los saludó:

—¡Buenos días, niños!

—¡Buenos días! —respondieron al unísono.

—¿Preparados para la partida?

—¡Sí! —respondieron, y se echaron a reír, aunque en sus miradas había una luz de tristeza por la separación.

Ya listos con la mochila de Matthew y los obsequios de Lily para los padres de Matthew, se dispusieron a colocar todo en el carro.—

¿Todo listo? —preguntó el padre de Lily.

—Sí —respondió ella.

Los niños se despidieron de la Madre de Lily y subieron al carro, en el trayecto al aeropuerto hubo mucho silencio, Lily tenía un nudo en la garganta que no la dejaba gesticular ni una palabra, y Matthew, que iba en la parte trasera del carro, observaba los paisajes maravillosos de Tennessee.

Llegando al aeropuerto, fueron a hacerlo todo para que Matthew pudiera abordar con tranquilidad. Pasaron algunos minutos y se escuchó la llamada para el vuelo a Salt Lake City, donde Matthew debía viajar.

El corazón de Lily comenzó a acelerarse y las manos le sudaban. El padre de Lily les dijo:

—Niños es hora de un hasta pronto, porque los grandes amigos no se despiden, sólo se saludan con un “Hasta que nos volvamos a ver”… —esta despedida la aprendió el Padre de Lily de una tribu de nativos en América del Sur. Los niños se dieron un abrazo y al unísono se dijeron “Hasta que nos volvamos a ver”… y se echaron a reír.

El Padre de Lily se despidió de Matthew y lo acercó adonde estaba una azafata esperando por él, Lily recordó que había escrito una carta para Matthew y que había puesto algo muy especial en el sobre, corrió hacia Matthew y dijo:

—Casi lo olvido, ten, esto es para ti —se dieron un último abrazo y Lily dijo—: ¡Matthew, te veré en mis sueños! —y Matthew respondió:

—Volaré como un Dragón.

Las últimas miradas se cruzaron y Matthew abordó el avión, y Lily regresó a casa con su Padre. Todo el trayecto fue en mucho silencio, el Padre preguntó a Lily:

—¿Qué sucede, pequeña?

—Papá, me duele mucho aquí, en el pecho, y casi no puedo respirar.

—¿Es por Matthew? —preguntó su Padre.

—Creo que sí —respondió Lily.

—Ven aquí, pequeña, eso sucede cuando dos almas vienen juntas desde siempre y una es Una Estrella Fugaz y el otro es un Pequeño Dragón, aunque estén separados, sus corazones siempre estarán juntos, y tú y Matthew tienen la Magia de las Estrellas. Búscalo en tus sueños y vuela con él.

El Padre de Lily siempre tenía las palabras correctas para cada momento, esto tranquilizó a Lily y el dolor fue desapareciendo poco a poco.

Matthew, ya dentro del avión, se acomodó en su asiento y se dispuso a abrir el sobre que Lily le había entregado justo antes de partir. Dentro había una piedrecita blanca con un nombre pintado “Pequeño Dragón”, y la nota que decía así:

Para Matthew, mi mejor amigo, gracias por ser mi compañero de aventuras Mágicas, siempre estaré contigo. Solo necesitas mirar al Cielo, y donde veas la estrella más brillante, ahí estaré yo, mirándola desde donde esté. Matthew, esa será tu estrella y yo te buscaré siempre allí, la piedrecita blanca lleva polvo de Estrellas Mágicas, acércalo a tu corazón y escucharás el mío. Eres un Pequeño Dragón Mágico y te quiero mucho. Te veré en mis sueños. 

 Lily (Una Estrella Fugaz)

Matthew acercó la piedrecita blanca a su corazón y susurró: “Volaré como un Dragón, Lily”.

 

 

Las Montañas Humeantes

Gatlinburg es una pequeña ciudad al pie de la Montañas Humeantes, los Padres de Lily fueron a pasar el final de semana para llenarse de energía, como lo decía el padre de Lily. Por esos días se celebraba el Festival de la Cosecha, y la ciudad y sus alrededores se veían hermosos con los colores del otoño. El padre solía contarle  a Lily que en esas Montañas había Magia, porque hace cientos  de años una Estrella Fugaz se desvaneció entre esas Montañas, y a partir de entonces muchas historias se tejen con el pasar de los años.

Lily amaba escuchar a su Padre y lo que más anhelaba en esos momentos era descubrir los misterios de las Montañas Humeantes… Matthew también los acompañó, a pedido de Lily. Semejante  aventura necesitaba de la mejor compañía, y qué mejor compañía que la de Matthew.

Era sábado por la mañana muy temprano, ya que a Lily le gustaba levantarse muy temprano para saludar al Señor Sol. Como ella decía: “quiero saludarlo antes que las aves lo hagan”, porque su padre le decía que las aves se levantaban muy temprano para saludar al Señor Sol, por su luz, su vida y calor.

Esta vez lo hizo en compañía de Matthew, al cual le costó un poco despertarse a esos horarios, pero Lily era tan insistente que no tuvo más remedio que ceder a su petición. Lily y Matthew observaron la salida del Sol en silencio, y solo se escuchaba el canto de las aves alrededor de ellos.

-¡Ya está! -dijo sonriente Lily-. Lo logramos, saludamos al Sol antes que las aves, ahora vamos a desayunar. Me muero de hambre.

Regresaron al Hospedaje Old Creek Lodge, un  hermoso lugar cerca de la ciudad y al pie del Parque Nacional. Luego del desayuno, Lily y Matthew fueron a buscar provisiones a la ciudad para su gran aventura: mermelada casera de durazno, galletas y chocolates. Esto no podía faltar, ya que  a lo dos niños les encantaban los chocolates. A Lily de avellanas y Matthew de naranja. Los dos niños todo lo compartían.

Dentro de la tienda, los niños ya dispusieron todo lo necesario, pero de repente se encontraron con un Señor corpulento de tez tostada por el sol, con el cabello largo hasta los hombros, y unas plumas colgadas de un mechón del lado derecho.

-Buenos días -saludó a los niños, y ellos respondieron con un “buenos días” al unísono-. ¿Preparados para ir a la Montaña? -les preguntó el Señor Misterioso, y Lily respondió:

-¿A la Montaña? ¿Y usted cómo lo sabe?

-Pues por las provisiones. Las mermeladas saben mejor en las montañas, y los chocolates se disfrutan cerca de un arroyuelo, ¿qué mejor lugar?

-Lo siento, debemos marcharnos. Nos esperan mis padres. Con permiso, Señor…

-Sam Wolf -respondió el hombre, y se despidió de los niños también.

Matthew le dijo a Lily:

-¿Sabes que no debemos hablar con extraños, Lily?

-Lo sé -dijo ella-, pero un saludo no hace mal a nadie.

-Está bien -respondió Matthew.

Ya con las provisiones en mano, y una brújula que le había regalado su padre a Lily, los dos niños estaban listos para descubrir los Misterios de las Montañas Humeantes y se pusieron en marcha hacia una Gran Aventura. Los paisajes de las Montañas Humeantes en otoño son mágicos, los árboles se asemejan a arboles de fuego por el hermoso color naranja, todo en la Montaña era Mágico. Lily y Matthew sintieron como poco a poco eran sumergidos en un mundo diferente, de colores, aromas y sonidos. Habían caminado una hora sin darse cuenta y fueron adentrándose más y más hasta que decidieron descansar cerca de un arroyuelo. Solo se oían las aguas descendiendo por las piedras y las hojas cayendo. Una ardilla observándolos desde lejos subía por un árbol con rapidez. Lily le dijo a Matthew:

-Quisiera quedarme aquí para siempre -él la miró y sonrió, porque sabía que su mejor amiga y compañera de aventura lo decía con entera decisión.

Matthew fue a caminar entre las hojas cerca del agua, cuando de repente escuchó un sonido diferente. Volteó a mirar, y se encontró un enorme Oso negro que comenzó a rugir. Matthew se levantó suavemente y comenzó a correr en dirección a Lily, y la llamó diciendo:

-Lily, Lily, corrreee.

Lily tomó de la mano a Matthew y juntos corrieron lo más rápido posible, pero el oso negro los alcanzó. Los dos niños cayeron al suelo entre el montón de hojas otoñales, cuando de repente se escuchó la voz de un hombre diciendo:

-¡Mister Black, no! -el oso había quedado en dos patas frente a los niños, pero al oír esa voz quedó nuevamente en cuatro patas. Misteriosamente, el hombre de la tienda con la pluma de águila en el pelo, estaba frente a ellos preguntándoles si estaban bien. Los niños respondieron que sí, pero aún tenían el corazón acelerado y la garganta seca por el susto.

-Perdonen a Mister Black a veces le gusta ahuyentar a los visitantes para que no profanen sus Montañas -Lily y Matthew aún estaban en shock cuando ella preguntó:

-¿Y cómo es que Mister Black lo puede  escuchar? ¿Por qué lo entiende?

Mister Black respondió:

-¡Con Sam somos viejos amigos! -y los niños no podían creer lo que estaba sucediendo ¿Un oso hablando? ¡Y ellos, lo podían entender! El señor Sam les dijo:

-Soy Sam Wolf y llevamos muchos años de amistad con Mister Black, diría que somos compañeros de aventuras los dos. Amamos y Cuidamos estas tierras que nos legaron nuestros antepasados -los niños se pusieron en pie y explicaron que solo estaban de paseo y que no querían hacer daño a nadie-. Lo sé -respondió Sam Wolf-, pero es bueno que regresen a la ciudad, pronto oscurecerá y no es bueno que estén solos por estas Montañas Humeantes, que de noche toman vida y aún no están preparados para ello.

Lily preguntó:

-¿Qué sucede en la noche? -el Señor Sam Wolf respondió:

-Toda la Montaña vive, habla y se transforma -Matthew preguntó:

-¿Y eso qué significa? -el Señor Sam Wolf les respondió:

-Los árboles hablan, las hadas reaparecen, los gnomos se dejan ver, las aves hablan nuestro idioma y les podemos entender, y otras cosas suceden también… pero ahora no es el momento. ¡Lily, Matthew, regresemos! -los niños obedecieron y se pusieron en marcha, en silencio hicieron el trayecto hasta muy cerca de la ciudad, Mister Black se despidió de los niños y les dijo:

-Los amigos de Sam son mis amigos, espero verles pronto, niños. Podría enseñarles las Montañas… -los niños se despidieron:

-Hasta pronto, Mister Black -y Mister Black se perdió entre los árboles. Comenzaba a atardecer y el Señor Sam Wolf les dijo:

-Les dejaré muy cerca de la ciudad, a estos horarios no me acerco mucho, no salgo del bosque -los niños no entendieron que quiso decir el señor Sam Wolf, pero continuaron caminando. Cuando visualizaron la ciudad se despidieron del Señor Sam y le dieron su agradecimiento por la ayuda. Él les sonrió y les dijo-: -Nosotros solo queremos ayudar, ahora debo regresar -y vieron cómo él comenzó a correr hacia el bosque, y cuando en medio del camino había un tronco caído, dio un salto, y al caer entre las hojas, se convirtió en un hermoso lobo gris que se les quedó mirando por unos segundos, y luego continuó adentrándose en el bosque.

Lily y Matthew no podían salir del asombro, y tomados de las manos se dirigieron a la ciudad. Los dos regresaron en silencio al Hospedaje, en donde los padres de Lily ya comenzaban a preocuparse. Al verlos, el Padre de Lily sintió alivio y les preguntó por qué habían tardado tanto. Los niños respondieron:

-Fuimos a descubrir los Misterios de las Montañas Humeantes.

El Padre de Lily sonrió y los llevó para que se asearan, y luego ir a la feria de la Cosecha.  Para los niños fue un día inolvidable y Mágico, porque habían visto uno de los Misterios de las Montañas Humeantes, y eso sería el secreto entre Lily y Matthew. Saliendo del hospedaje miraron a las Montaña, y en silencio saludaron a Mister Black y al Señor Sam Wolf, y en sus profundos pensamientos, Lily dijo “nos volveremos a ver”. Matthew tomó de la mano a Lily y juntos caminaron hacia la Feria de la Cosecha en Gatlinburg, en un día muy especial.

 

 

 

 

 

Una Estrella Fugaz

—¿Sabes lo que es una Estrella Fugaz? —preguntó Lily a Matthew.

—¿Son meteoros? —respondió.

—¡Pues no! —dijo Lily—. Eso lo dicen los científicos, pero no es así, las estrellas fugaces son almas que los Dioses envían a la Tierra para ayudar a quienes lo necesitan…

—¿Y cómo sabes eso, Lily? —preguntó Matthew.

—Pues me lo dijo mi Papá, que los sabios antiguos contaban historias de las Almas Estrellas Fugaces, y que se mezclaban entre la personas fácilmente.

Matthew quedó sorprendido con lo que Lily le estaba diciendo, pero él sabía que ella nunca lo engañaría, era su mejor amiga y compañera de aventuras. Lily tenía un cariño muy especial por Matthew desde el primer día que lo conoció, la sonrisa de él era la más hermosa y tierna que había visto en toda su vida, aunque Lily sólo tenía doce años y Matthew era dos años menor que ella.

Lily había encontrado en Matthew la Magia de los Dragones, ella decía que si las estrellas te guían con su luz, podrías ver la Magia de los Dragones. Y con Matthew era posible ver los Dragones, hadas, luces del bosque y todo tipo de magia…

Las estrellas fugaces nacen en el cielo nocturno y viajan millones de kilómetros hasta encontrar su lugar en el planeta, ellas recogen toda la magia del universo mientras llegan a su destino. Algunas son de color azul, otras de un amarillo con ondas naranjas y otras de un color verde esmeralda, de acuerdo a su misión en la Tierra.

Las estrellas fugaces azules van a la ciudades porque están más preparadas para una vida agitada de ciudad. Las amarillas con ondas naranjas van a los desiertos y ciudades pequeñas, estas son las estrellas que a Lily le gustaban, y las verdes esmeralda iban a las ciudades grandes o pequeñas cerca del mar…

Todas ellas debían de ayudar a las personas a volver su corazón, al Amor verdadero… a ver la Magia de las estrellas y el destino de sus almas.

Matthew estaba con la boca abierta y los ojos resplandecientes por todo lo que había escuchado, y deseaba con todo su corazón poder conocer una Estrella Fugaz.

Llegó la noche y Matthew debía de regresar a casa, Lily lo acompañó hasta el porche y se despidieron con la frase favorita de Lily: “Matthew, te veo en mis sueños, cuídate”. Y él respondía como siempre, “volaré como un Dragón”.

Tú en mis sueños

Porque la Magia que hay en mí es polvo de estrellas fugaces que, tras recorrer los Mundos Mágicos de la Vía Láctea, cayeron sobre mí como gotas de rocío en un día de verano… y esa es la luz que me ilumina por esta senda de colores en donde las mariposas son carrozas de las Hadas, que viajan por las nubes llevando polvos de estrellas para llenar los corazones. Viaja conmigo y déjate llevar por esa luz que es Amor y Magia, para conquistar tus grandes Sueños que no adormecen tu Alma…